Principales problemas en una relación de pareja

Hoy he oído los índices de separaciones y divorcios en España. Las cifras son sorprendentemente altas, sobre todo teniendo en cuenta que estamos en una fase económica recesiva y el divorcio siempre es caro. Comúnmente cuando empezamos una relación con alguien no conocemos en demasía a ese alguien. Lo conocemos un poco por encima, sabemos que más o menos tiene nuestros gustos, está en nuestra honda, es más o menos compatible con nosotros, además sabemos que nos gusta, que nos emociona estar con esa persona, incluso nos puede parecer un sueño la idea de unir nuestra vida con la de esa persona y convivir con ella bajo un mismo techo. Desgraciadamente, los problemas dentro de una relación de pareja suelen empezar a veces tan pronto como empieza la convivencia. Esto es debido a lo que decimos: esa persona nos gusta y es más o menos nuestro tipo. Pero eso no quita que como no conocemos a esa persona en profundidad, con el tiempo podamos llegar a odiar a una persona que en su día, cuando la conocimos, la vimos perfecta, fascinante, la vimos como la pareja ideal para unir nuestra vida a la suya. Esto se produce porque todos tenemos a idealizar a los demás en sus personalidades, en sus formas de vida, en su forma de ser… sobre todo cuando no conocemos en profundidad a estos demás. El amor hace el resto, y al final terminamos viendo como atractivos hasta a los defectos de esa que ahora es nuestra pareja. Pero cuando se va apagando la llama del enamoramiento, entonces empezamos a ver ahora sí de forma subjetiva a esos defectos de esa otra persona como lo que son: como defectos. Además, empezamos a descubrir otras cosas negativas de nuestra pareja que no podríamos ni siquiera haber sospechado. Al principio de una relación nuestra pareja nos parece perfecta y todo un adonis de la seducción. Pero al final el verdadero ser de nuestra pareja, con sus defectos y con sus virtudes, sale a flote, y los defectos comúnmente terminan dando lugar a una serie de problemas en la relación de pareja, que pueden conducir a un desgaste de la relación que al final, a veces después de mucho sufrimiento, lleva a la separación o al divorcio. Por eso, en este artículo pretendemos recopilar algunos de estos problemas que suelen surgir en la maduración de la relación de pareja. A veces el culpable es un miembro de la pareja; a veces los dos. Otras veces ni nosotros mismos sabemos por qué aquello no funcionó y por qué chocábamos tanto con nuestra pareja en la convivencia, y pensamos y volvemos a pensar qué falló, y si el culpable fue nuestra pareja o nosotros mismos. Por eso, en este artículo repasamos en modo lista los principales problemas que suelen surgir en una relación de pareja.

Cinco grandes problemas en la pareja

1. Celos. Los celos pueden llevar a un excesivo intento de control de un miembro de la pareja sobre el otro. Así, tanto las condiciones de vida de la persona celosa; como de la persona “celada”, empeoran porque a nadie le gusta ni estar en la sospecha de que nuestra pareja nos pone los cuernos; ni estar medio acosado por nuestra pareja que vigila que no le pongamos los cuernos. Los celos desgastan la relación y suelen ser un síntoma de mala comunicación dentro de la pareja. Para solucionar este problema, hay que mejorar la comunicación dentro de la pareja, y llegar a un pacto por el que tanto nosotros como nuestra pareja nos prometeremos fidelidad; a la vez que nos prometeremos que confiaremos en la otra parte.

2. Nivel de energías distinto. Este problema ocurre cuando uno de los miembros de la pareja tiene muchas más ganas de hacer cosas que el otro. Puede que una de las partes tenga una personalidad enérgica, activa, divertida, ilusionada, con mil aficiones y con mil proyectos en la cabeza…; y la otra parte sea al revés, tranquila, apocada, acobardada, aburrida, con falta de energías… así, la primera parte de esta pareja siempre querrá estar haciendo cosas, hiendo de senderismo, hiendo a cenar, de bares, al pueblo de los padres, o salir con los amigos comunes… Y la otra parte no querrá hacer muchas de estas cosas porque se siente cansada y agobiada ante la ingente cantidad de actividades que propone su pareja, diciendo no a muchas de las sugerencias de su pareja. Así, esta persona sin energías se estresará por las excesivas energías de su pareja; y su enérgica pareja se frustrará por lo aburrida y por lo poco enérgica que es su pareja, y al final le acusará de quitarle las ganas de vivir, pues a lo mejor su inactiva pareja se tira todo el día en casa delante de la tele en chándal viendo la liga escocesa…

3. Nivel de optimismo distinto. Hay personas muy oscuras que ven todo negro, que siempre se ponen en lo peor, que como se dice en España

se ahogan en un vaso de agua

que se complican mucho, que son muy legalistas y todo lo quieren perfecto, y como las cosas no son perfectas, siempre están amargadas porque las cosas no son perfectas. Y en cambo, a lo mejor la pareja de este hombre o mujer pesimista y oscuro es más optimista, no se complica tanto con los problemas, desea ser feliz a pesar de los problemas, quiere ponerle la sonrisa a la vida y no las lágrimas… Total, que un temperamento optimista y uno pesimista chocan, produciéndose un poco un intento del pesimista sobre el optimista de hundirlo y de convencerlo de que la vida son problemas y de que no hay motivos para estar de buen humor, teniendo que adoptar ante la vida una actitud dramática y oscura

“Todo es un drama”

Pero lo positivo es que si el pesimismo se contagia, el optimismo no es menos, y a veces estas personas pesimistas se contagian del optimismo de su pareja, y ambos se complementan tan bien que al final a uno le hace feliz el tener una pareja que lo anima; y al otro le hace feliz animar a su pesimista pareja. Por tanto, así convertimos este problema en una solución.

4. Nivel de actividad sexual distinto. Pues esto suele pasar cuando uno de los dos miembros de la pareja es más fogoso y quiere más encuentros sexuales semanales que el otro. A veces el otro puede ceder y darle a su pareja el sexo que pide, aún sin ganas. Pero con el tiempo es posible que la persona desfogada se canse, y ponga todo tipo de excusas (“me duele la cabeza”) para no tener que pasar el insustancial rato en el que su pareja disfruta mientras él o ella se aburre como una ostra y tiene la sensación de estar haciendo gimnasia más que de estar haciendo el amor. Normalmente suelen ser ellas las que tienen menos ganas. Las mujeres según se acercan a la menopausia se van desfogando, aunque ellas tienen su cénit de deseo sexual sobre los 36, y va subiendo desde los 14 años. A partir de los 40 empieza a bajar bruscamente hasta que después de los 50, ellas muchas veces pierden buena parte de su deseo sexual. Ellos también descienden en ganas a partir de los 50, no todos ni en igual cantidad. Con estas cifras podemos ver por qué es interesante que ellos se emparejen con mujeres algo más jóvenes que ellos mismos: sus ritmos sexuales se ajustarán más así. No es raro que en las pelis del oeste (Solo ante el peligro por ejemplo) se emparejen una casi niña de 30 años; con un hombre maduro que casi roza los 60. Al revés, un hombre de 30 años con una mujer de 60 harían una pareja explosiva sobre todo porque sus ritmos sexuales no se ajustarían, él pediría sexo a ella; y ella no se lo podría dar porque no tiene ganas. Sin sexo una relación entre un hombre y una mujer es equiparable a una relación entre un hermano y una hermana; o a una relación entre un hijo y su madre. El sexo, el disfrutar en grupo entre orgasmos y sensual sutileza, afianza la relación sobre un pilar muy poderoso.

5. Falta de entendimiento. A veces falla sobre todo la comunicación en la pareja. De este modo, es posible que alguno de los miembros de la relación empiece a hacer cosas que pueden incomodar a su pareja. Por ejemplo, ellas siempre se quejan de que ellos no son detallistas, de que no se lavan lo suficiente, de que cuando llegan del trabajo cansados se tiran en el sofá y actúan como si ellas fuesen sus criadas… A veces son ellos los que se quejan de que su pareja es neurótica, de que no razona y se deja llevar por sus sentimientos, de que manipula con sus sentimientos para conseguir hacer dictatorialmente lo que ella quiere. La falta de comunicación y de entendimiento en la pareja desgasta a esta como ninguna otra cosa de las que hemos dicho. Para solucionar este problema aconsejo relazar una “terapia comunicativa”, en la que tanto él como ella, guiados normalmente por un profesional, van aprendiendo las buenas prácticas de la comunicación verbal pero también no verbal, van aprendiendo a conversar, van aprendiendo tratar el uno con el otro en el día a día, van aprendiendo a exponer sus puntos de vista distintos, a decir lo que se piensa de la mente del otro, y a enterarse de lo que en realidad hay en la mente del otro. Así, se van uniendo un poco dos almas que debido a los problemas de comunicación habían permanecido medio separadas y cada una dentro de sí. Este es el problema de las personas autistas: no son capaces de unir sus almas con las de los demás, no los comprenden, no entienden sus motivaciones y sus puntos de vista… Muchas parejas son autistas en este sentido, sus dos miembros pasan mucho tiempo juntos, pero con sus almas separadas por este gran problema de comunicación.

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