Puntos fuertes y puntos débiles para seducir

Todos nosotros tenemos tanto puntos fuertes como puntos débiles. Los puntos fuertes son cosas positivas nuestras, que seamos guapos, que seamos listos, que seamos simpáticos… Los puntos débiles son cosas negativas nuestras, que seamos flacos, que seamos gordos, que seamos antipáticos… Ni que decir tiene que en el balance entre nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles está la clave de si nosotros somos personas seductoras con el sexo contrario, e incluso con los demás en general, o no lo somos. Pero no hay nadie perfecto, no hay nadie que tenga todo lo bueno sin tener nada de lo malo. Las personas de temperamento melancólico, pesimistas, perfeccionistas… como yo mismo, tendemos a vernos a nosotros mismos como a una absoluta mierda; y en cambio idealizamos a los demás como perfectos y como muy superiores a nosotros… Esto es un espejismo, debido a que las personas melancólicas siempre comparamos lo malo nuestro con lo bueno de los demás: pero pocas veces nos da por comparar lo bueno nuestro con lo malo de los demás… y así claro, nos vemos como inferiores, como peores. Por eso es fundamental que aprendamos a apreciar cuales son nuestros puntos fuertes, que aprendamos que es normal que otras personas nos superen en ciertos aspectos, pero que eso no significa que esas personas ya sean mejores que nosotros y más seductoras, porque eso dependerá exclusivamente del balance entre puntos fuertes y puntos débiles. En este artículo, hablamos de puntos fuertes y puntos débiles para seducir.

Nuestras cosas buenas y nuestras cosas malas

Como ya hemos dicho, para que seamos atractivos y verdaderamente seductores ante los demás, tenemos que hacer un balance entre lo positivo que tenemos y lo negativo que tenemos, y que este balance sea lo más positivo posible. Todos tenemos cosas buenas y cosas malas, se trata de intentar atenuar nuestras cosas malas, y a su vez de potenciar nuestras cosas buenas. Si nos creemos que por tener algo malo en nosotros ya no ligaremos, ya no seremos seductores… entonces efectivamente no ligaremos ni seremos seductores pero no porque carezcamos de posibilidades: si no que al pensar esto no intentaremos ligar, y sin intentar ligar no se puede ligar como es evidente. Por eso se trata de aumentar nuestra autoestima viendo que nosotros mismos tenemos un montón de cosas positivas que encandilarían al sexo contrario y que debemos de usar a la hora de seducir. Desgraciadamente, nosotros mismos también tenemos un montón de cosas negativas que nos harán de lastre a la hora de ligar con el sexo contrario. Podemos intentar librarnos de estos “lastres” en la medida de lo posible. Pero de cualquier forma, tenemos que tener claro que casi todos o todos los hombres somos por naturaleza imperfectos, agresivos, insociables, medio tontos… Las mujeres son distintas, sobre todo porque tienen más inteligencia emocional. Yo mismo siempre tengo muchas más amigas que amigos (algo interesante sin duda…) porque comúnmente no me entiendo con otros hombres, tengo problemas con ellos, discuto a la media hora de haberlos conocido… Con este panorama nadie puede pensar que nosotros mismos como hombres somos muy malos; y en cambio el resto de los hombres son muy buenos y muy seductores. Todo el mundo tiene sus puntos débiles y fuertes. Por eso para terminar el artículo, hago una lista de estos grandes puntos fuertes que nos harán seducir al sexo contrario; y a continuación otra lista con los grandes puntos débiles que nos harán más difícil seducir al sexo contrario.

Puntos fuertes para seducir

1. Ser simpático y comprensivo. Comprender a los demás, apoyarlos en los malos momentos, aprender a no condenarlos y aprender por qué la gente actúa como actúa, es una herramienta muy poderosa a la hora de seducir al sexo contrario, sobre todo porque las mujeres tienden a enamorarse de hombres comprensivos, detallistas, que ayudan en vez de criticar…

2. Tener un carácter valiente, decidido, agradable, positivo… No hace falta tener millones de euros en el banco para ser “seductor” (entre otra cosas porque lo que seduciría aquí sería el dinero y no nosotros. El dinero nos puede dar sexo si pagamos por él. Pero no nos dará amor porque el amor sólo se da a hombres que merecen ser amados, no a hombres que tienen mucho dinero…). Con nuestro carácter podemos enamorar a decenas de personas del sexo contrario. Gustan las personas valientes pero no temerarias, que empiezan proyectos sensatos, que arriesgan pero a su vez que se mantienen dentro de los límites de la cordura. Gustan las personas decididas, que hacen las cosas por propia iniciativa y no esperan a que los demás les digan lo que tienen que hacer. Y gustan las personas que están todo el día de buen rollo y que les pegan a los demás este buen rollo tan agradable.

3. Tener un físico agradable, elegante, con buen aspecto, con un buen vestuario… El físico siempre es lo primero que entra por los sentidos. Por eso tener una buena “percha” es siempre un sinónimo de un éxito inmediato con el sexo contrario. Todos podemos llevar nuestro físico a su máxima potencia, comiendo algo más para no estar tan flacos; o algo menos para no estar tan gordos, buscando un peinado que nos favorezca, teniendo estilo al vestir, aprendiendo a usar mejor la fuerza de nuestro lenguaje corporal… Gustan las mujeres que “están buenas”, o sea, tienen mucho culo y buenas tetas, caderas estrechas, piernas largas y sinuosas… Y gustan los hombres que tienen “buen tipo”, o sea, son bastante altos pero sin pasarse, son anchos de hombros y tienen un pecho fuerte, tienen unas caderas rectas y unas piernas largas y firmes. La cara también es fundamental, pero hay muchos tipos de caras bonitas… y también muchos tipos de caras que no son tan bonitas.

Puntos débiles para seducir

1. Tener una personalidad sin inteligencia, sin capacidad para sentir nada emocional, sin capacidad para tener en cuenta los sentimientos ajenos… La gente nos enamora hablando, y hablando se demuestra la personalidad. Con la conversación seducimos o no seducimos. Por esos las personas con una conversación pesada, cargante, que cuentan cosas que no interesan, que no se callan o que no hablan nunca, que no empatizan emocionalmente con los demás… son personas con serias dificultades para seducir.

2. No tener nada en la cabeza ni en nuestra vida. Cuando nos encontramos con un chico o una chica y le preguntamos que qué hace, que qué ha estudiado, que en qué trabaja, que qué negocios tiene, que qué aficiones tiene… y este o esta medio encoge los hombros y dice que él no tiene interés por esas cosas… es evidente que aunque tenga un buen físico para poco le sirve si su forma de vida, si su vida en general, no se hace atractiva en absoluto. Enamoran las personas con cosas en la cabeza, con proyectos, con aficiones, con ideas para el futuro, que son activas y que tienen intereses en asuntos concretos del conocimiento, de los negocios, y de la vida en general. Nos gustan las persona apasionadas y que tienen proyectos. No gustan esas personas que no tienen nada en la cabeza y que se pasan el día entero viendo la tele sin sentido y sin rumbo en la vida.

3. Tener el “síndrome del mejor amigo”. Pues sí, hay hombres (y en menor media también mujeres) que tienen este síndrome del mejor amigo: o sea, sus amigas lo ven como un hombre muy educado, muy sociable, muy agradable, un buen conversador… pero ellas dicen algo así como “que sólo lo pueden ver como un buen amigo“. ¿Cómo es posible que un hombre que es visto por una mujer como un tío interesante, un buen amigo, un buen confidente, un buen conversador… se quede atascado ahí y no logre ser visto por estas simplemente como hombre? Seguramente por que a estos chicos les faltan algunas cualidades que las mujeres aprecian mucho en un hombre: a lo mejor no tienen sentido del humor (a ellas las encantan los hombres con sentido del humor); a lo mejor no tienen esa capacidad de empatizar con una mujer desde la perspectiva de un hombre (no logran causar en ellas la sensación romántica formada por la oposición de los conceptos masculino-femenino, quizás porque no son lo suficientemente “masculinos” o simplemente porque no logran entender a la mujer y así ella no identifica a su amigo como hombre debido a que no la hace sentir como mujer); o incluso no lo ven con el suficiente atractivo físico como para poder considerarlo más que amigo (hombres que están descuidados, con cuerpos fofos, que han perdido un poco ese espíritu de guerrero y de atleta de los hombres…).

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