Qué buscamos cuando buscamos el amor

qué buscamos cuando buscamos el amorCuando buscamos el amor, sea el amor de nuestra vida o el amor de nuestra semana… tendemos a buscar una serie de rasgos, tanto físicos como mentales, en esa personas destinada a convertirse en nuestra persona amada. Estos rasgos han sido poco estudiados. En este artículo damos unas pistas sobre qué buscamos en esa persona que queremos convertir en nuestra persona amada, qué características tanto físicas como mentales, y si cuando buscamos pareja, tendemos a buscar a alguien similar, a alguien complementario,… En este artículo, qué buscamos cuando buscamos el amor.

Personas que nos parecen atractivas

A grandes rasgos la belleza de una persona, tanto física como mental, tiene cierto componente subjetivo y cierto componente objetivo. Los hombres y mujeres, tienen una forma de ser que viene determinada por dos grandes factores: la personalidad; y la inteligencia. Y es interesante hacer ver que no tiene mucho que ver la personalidad y la inteligencia, aunque la inteligencia modifique fundamentalmente nuestra forma de comportarnos. Por ejemplo, una persona puede ser extrovertida, pero a su vez puede ser lista o poco inteligente. De alguna manera, parece que a las personas con el mismo tipo de cara le corresponde a su vez el mismo tipo de personalidad… Y precisamente este es un factor de belleza subjetivo importante: tendemos a ver como más atractivas a los hombres y mujeres que tienen nuestro mismo tipo de cara, entre otras cosas, porque eso puede significar que tienen nuestro mismo tipo de personalidad.

Pero a su vez, personas con el mismo tipo de personalidad tendrán un rostro parecido, pero aun así, a pesar de estas similitudes, es normal que unos rostros sean más hermosos que otros. Este es el factor objetivo de la belleza. Total, que la belleza física no tiene que ver con la personalidad (a cada tipo de personalidad le corresponde un tipo de cara bonita, y un tipo de cara más normal), lo que pasa es que nos resultan más atractivos aquellos rostros que pueden denotar a una personalidad similar a la nuestra, con nuestros mismos gustos, con nuestras mismas inquietudes…  A su vez, la inteligencia entra en juego: estudios parecen revelar que las personas más inteligentes (recordemos, la inteligencia sería independiente de la personalidad) son vistos por los demás como más atractivos de media que las personas menos inteligentes. Esto podría ser explicado por el mayor cuidado que ponen las personas inteligentes en cuidar su rostro, junto con el resto de su cuerpo, que las personas menos inteligentes; o podría ser explicado como que la genética hace ver a los demás que detrás de una cara bonita hay a su vez una inteligencia potente… La disyuntiva no se puede dilucidar de momento.

Las chicas monas…

Por tanto, vemos que nuestra percepción de la personalidad y de los rasgos físicos de los demás, viene determinado por nuestro temperamento. Tendemos a ver como más atractivos a las personas que creemos que pueden ser compatibles con nosotros.

Y no puedo por menos de recordar el rechazo por parte de un hombre que sufrió una chica que me parece de las mas monas que he visto en mi vida… Fue en el programa de Neox, Next, en donde un chico tenía que elegir con cual de las 5 chicas que se le presentan, en forma de citas rápidas de unos minutos, se quedaba.

Total, que el presentaron a la chica que a mi me parecía monísima… perfecta para mis gustos. Pero el chico, después de hablar unos escasos 2 o 3 minutos con ella, la rechazó… Un tío que para los cánones de casi cualquier gusto de belleza no era agraciado. ¿Por qué rechazó este tío a esa chica, de 18 años, que le gustaba el rock, y que quería ser política, con un cuerpazo, con mucha tetas, con mucho culo,… con una cara de ángel, divertida, simpática, y que parecía ser perfecta…?

Básicamente debido a este fenómeno que explicamos: tendemos a ver como más atractivos a las personas que tienen rasgos que pueden indicar que son compatibles con nosotros. Y el chico en cuestión del que hablo, y la chica perfecta que he mencionado, eran muy distintos… pero eso, no se gustaban en absoluto (el chico de cualquier forma era feo; la chica, simplemente “no era su tipo”).

De alguna manera, nuestros genes se pueden “cruzar” con los de cualquier mujer (u hombre, según lo que seamos…) Pero aun así, el rango potencial de las parejas del sexo contrario que podrían ser candidatas a nuestros corazones, es mucho menor que el porcentaje total de hombres o mujeres de una sociedad.

Quizás sólo seamos compatibles con un 5 o 10 por ciento de el total de hombres o mujeres que hay en una sociedad. Como hemos dicho, esta compatibilidad la establece sobre todo el carácter, que de alguna manera parece reflejarse en las formas de la cara, a su vez, la inteligencia es importante, junto con el atractivo del resto del cuerpo.

Dos criterios para buscar el amor

Y a granes rasgos, cuando buscamos pareja, tendemos a buscar entre dos tipos de hombres o mujeres:

1. Los que son muy parecidos a nosotros. Creo que este es criterio principal a la hora de buscar pareja, tendemos a buscar a un hombre o una mujer parecido a nosotros, con nuestros mismos gustos, con nuestra mismas inquietudes, incluso con nuestra misma inteligencia y nuestro mismo atractivo físico (y además, un atractivo físico del mismo tipo, o sea, ligado a un tipo de personalidad)…

2. Los que nos complementan  Pero esto último no es cierto del todo: las personas acomplejadas, por ejemplo, por su fealdad, tienden a buscar a una pareja que compense con su cara bonita esa fealdad; o las personas muy tímidas, pueden tender a buscar pareja entre las personas extrovertidas, que compense esa falta de fuerza social que es característica de la timidez; o bien, podemos tender a buscar pareja entre aquellas persona que sentimos que nos compensan en ese rasgo en el que nosotros no destacamos, en esa característica, o bien del físico, o bien de la personalidad, que nosotros sabemos que fallamos.

Con todo, creo que sobre todo tendemos a buscar el amor entre esos hombres y esas mujeres que son parecidos a nosotros; a su vez, que quizás deseemos que compense algún rasgo en el que nosotros mismos fallamos. Precisamente, un pequeño truco que hay a la hora de intentar ligar, es “entrarle” a chicos o chicas que por aspecto, parecen que podrían ser parecidos en nosotros en cuanto a gustos, en cuanto a aficiones, en cuanto a personalidad, incluso en cuanto a físico. Por supuesto, hace falta tener ese sexto sentido para saber que alguien es parecido a nosotros sin ni siquiera conocerlo aún.

P.D: y después de todo lo dicho… hay teóricos que dicen que por lo general, en las parejas no suelen coincidir la personalidad de sus dos miembros… Es la eterna disyuntiva de buscar entre lo que es igual que nosotros; o buscar entre aquello que nos complementa. De cualquier forma, tanto las personas que son parecidas a nosotros, como las que nos complementan, pueden ser a su vez, compatibles o no compatibles con nosotros.

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