Qué le pide un hombre a una mujer

De alguna manera el espíritu de la humanidad será eternamente salvaje. Hemos recorrido un largo periodo evolutivo hasta llegar a la actual configuración de la humanidad. Pero de todas las etapas evolutivas que hemos recorrido tenemos retazos, partes que están en nuestro cuerpo aún. Por ejemplo, tenemos dentro de nuestro cerebro una parte, la más profunda tanto evolutiva como posicionalmente hablando, que se le puede llamar el “cerebro de lagarto” y es un resquicio de cuando éramos literalmente una especie de lagarto que evolucionó hacia el mamífero, luego al “mono”… Esta parte se encarga de controlar nuestro lado más salvaje, más pasional. Son deseos, miedos, sensaciones… Poco más puede sentir un cocodrilo, y nosotros de alguna manera seguimos manteniendo esta mente de cocodrilo en nuestro cerebro. Pero lo positivo de esto es que nuestro cerebro tiene también otras partes más evolucionadas, especialmente la corteza cerebral, que sigue engordando debido a la “inercia evolutiva” (y es que la evolución parece tener cierta inercia que hace que esas famosas mutaciones que son las que nos hacen evolucionar, se produzcan con más frecuencia si estas en el pasado tuvieron éxito).

En todo este largo periodo evolutivo, los hombres y las mujeres han colaborado para sacar la actual progenie de la humanidad adelante. Precisamente esta variedad evolutiva de nuestro cerebro y de nuestra configuración biológica es la responsable de la aparente contradicción que se establece en las preferencias de los hombres con respecto de las mujeres: hay hombres que dicen preferir a mujeres muy emocionales, un poco salvajes; hay otros hombres que dicen preferir a las mujeres racionales y que no se dejan llevar pos sus instintos… En los gustos de un hombre sobre una mujer suele haber cierto componente subjetivo; pero también parece haber cierto elemento objetivo. Si los hombres valorásemos con una escala del 1 al 10 a unas cuantas mujeres que conociéramos, seguramente la desviación media de estas valoraciones fuese pequeña. Esto en otras palabras significa que los hombres a la hora de decidir qué mujer nos resulta a tractiva y cual no, suelen estar bastante de acuerdo entre ellos: un bombón es un bombón para todo hombre. De alguna manera, se le ha terminado dando una explicación funcionalista a todos estos rasgos de mujer que enamoran a los hombres: si enamoran a los hombres es porque evolutivamente son rasgos que sirven para sobrevivir, y por tanto para perpetuarnos en la evolución. Y no olvidemos lo que es la evolución: un mar de especies aniquiladas (99,99%); y una pequeña laguna de especies que aún sobreviven sobre la faz de la Tierra (0,01%). La humanidad como tal pertenece a este 0,01% (de momento, y más vale que nos espabilemos y nos hagamos un poco más listos, porque el mar si no se hará un poco más grande…).

Como decimos, los hombres tendemos a elegir a mujeres que intuimos que nos ayudarán a sobrevivir; y ayudarán a sobrevivir a la progenie que tengamos con ella: pero este “elegir” es siempre indirecto: por ejemplo, nos da placer que alguien nos trate bien (elegimos eso, e indirectamente, al elegir a personas que nos traten bien pues aumentamos las posibilidades de supervivencia pues la gente feliz vive más y mejor y tiene una descendencia más fuerte que la gente que no es feliz). Es un poco como el deseo sexual: nos gusta tener relaciones sexuales, no porque así nos reproduzcamos y dejemos descendencia: si no porque da “gustito”, e indirectamente, como buscamos el gusto del sexo pues así de paso, dejamos descendencia… La evolución nunca actúa de forma directa: sino indirecta. Por eso las políticas eugenésicas están completamente equivocadas y han sido tan criticadas (ayuda a ello que los nazis fuesen en su día grandes pro-eugenesistas…). En este artículo, qué le pide un hombre a una mujer.

Características que un hombre le pide a una mujer

Por tanto, en nuestra larga introducción, hemos llegado a la conclusión que un hombre le pide una serie de cosas a una mujer porque estas cosas, indirectamente, ayudan a sobrevivir a ese hombre y a su progenie. Pero de forma directa, nosotros lo vemos como que son cosas agradables. Desde luego a veces es cierto que “quien bien te quiere te hará llorar”, y por eso esto de “agradable” hay que ponerlo entre comillas. Para terminar el artículo, ponemos una lista de estas cosas “agradables” que suele pedir un hombre a una mujer, y además lo correlacionamos con su función evolutiva-adaptativa.

1. Que “esté buena”. Hay hombres que les gusta las mujeres muy flacas y con pocas curvas… Pero son minoría. A la mayor parte de los hombres les gustan las mujeres con curvas, con el culo grande, con pechos grandes, con un buen cuerpo… Por supuesto hay muchos cuerpos de mujeres distintos que pueden resultar atractivos, pero casi todos más o menos tienen estas características.

-Función evolutiva adaptativa: desde luego, tener un buen cuerpo es señal de tener buena salud y de tener buenos genes, y eso siempre es un seguro de que atraeremos al sexo contrario. La gente enferma o con malos genes suele mostrar un aspecto externo más demacrado, menos atractivo… Además, estar bien alimentado es símbolo de “riqueza”, es símbolo de que tenemos un buen entorno, una buena nutrición…

2. Que tenga una agradable conversación. Una mujer suele enamorar con su conversación: al principio los hombres nos fijamos sobre todo en el culo, en las tetas, en la cara… pero si una mujer no tiene una conversación seductora, pues no enamorará a un hombre y este sólo la querrá para sexo.

-Función evolutiva-adaptativa: por supuesto imaginémonos lo que sería estar al lado de una loca que tiene una verborrea sin sentido, que no para de hablar pero no dice nada interesante, que no nos enamora con su forma de hablar… Con la conversación demostramos inteligencia, nos comunicamos, nos divertimos… Estas son funciones fundamentales para la superviviencia. Tener trato con alguien es en gran parte hablar con alguien. Imaginémonos lo que sería pasar muchos años enteros junto a una loca que nos marea con su conversación. Y luego imaginémonos lo que sería pasar años enteros junto a una mujer encantadora en su conversación, comprensiva, que habla tan bonito que nos terminamos pasando horas enteras oyendo las cosas tan interesantes que nos cuanta nuestra mujer…

3. Que tenga “espíritu maternal”. El espíritu maternal de una mujer es esa capacidad que tienen estas de preocuparse por todo, de ser responsables, de ir a buscar a su marido cuando este tarda demasiado en llegar a casa… Esa capacidad de las mujeres como de sentir en sus propias venas los males ajenos y de preocuparse por el destino de los demás es algo que seduce y seducirá por los siglos de los siglos.

-Función evolutiva-adaptativa: comúnmente las mujeres suelen llevar las riendas de la economía del hogar, del control de los hijos y de la propiedad, de la producción… En los países en vías de desarrollo se inventó eso de los “microcréditos”, que eran pequeños préstamos que se les entregaba a las mujeres para que estas montasen algún pequeño negocio con el que su familia entera pudiese subsistir… Y es que estos créditos no se les suele dar a los hombres por que se lo gastaban en el bar, porque los invertían mal, porque no tenían la suficiente capacidad de organización como para sacarle partido a este dinero…

4. Que sea activa, viva, trabajadora. Una mujer cansada es algo poco atractivo: gustan las mujeres que siempre están haciendo cosas, que no se cansan, que parece que desprenden energías por todos los lados…. Una mujer por su tipo de constitución químico-biológica, no está hecha para realizar esfuerzos de trabajos como la minería, el arrastre de mamuts… A cambio, el cuerpo de una mujer sí puede realizar con gran intensidad trabajos como la recolección de alimentos, exploración del territorio, cuidado de los hijos y de la familia, reparación del hogar…

-Función evolutiva-adaptativa: y por supuesto todas estas funciones son fundamentales para la supervivencia. Las mujeres por naturaleza también son activas y trabajadoras. Y por supuesto, por naturaleza una mujer está echa para muchos más trabajos que cuidar a su marido y a sus hijos… Las feministas se dieron cuenta que el discurso patriarcal del tipo “tú a tu casa y a tus sartenes”, sólo era un artefacto ideológico que tenía como objetivo mantener a la mujeres mansas, esclavas, sumisas… porque al negarles a las mujeres el trabajo fuera de casa, se las negaba la independencia económica que da el dinero. Y es que ya sabemos que un ama de casa no cobra. Es más: es una esclava, hasta el marido la dice “yo te mantengo y deberías de agradecérmelo”… Pero una mujer es por naturaleza evolutiva, un ser muy activo que hace de todo, menos algunas tareas que requieren gran fuerza física como arrastrar piedras y similares. Por eso, a los hombres los atraen las mujeres activas, que hacen un poco de todo y no se agotan. Además, cualquier persona que ha convivido al lado de alguien que siempre está cansado, sabe que es poco divertido y poco fascinante vivir al lado de una persona así; en cambio, nos atrae más la gente activa, incansable, que tiene mil proyectos…

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