Quererse a sí mismo

Creo que algunos de nosotros hemos llegado a ser tan vengativos, que incluso hemos llegado a vengarnos de nosotros mismos: negarnos la valía; negarnos la autoestima; incluso a veces, negarnos a mirarnos a nuestros propios ojos reflejados en un espejo. Desde luego, dicen bien esos que dicen que “hay que aprender a perdonar”, y la persona más importante en el mundo que tenemos que perdonar sus errores, somos nosotros mismos. Tenemos que poder perdonarnos a nosotros mimos, incluso a veces, una buena forma de aprender a perdonar nuestros errores puede ser aprender a perdonar los errores de los demás, que tanto daño nos hicieron. Aun así, perdonar a personas indecentes puede ser una buena forma de buscarnos nuestra propia ruina… Tenemos que perdonar a los demás, sí, pero siempre y cuando, sepamos que esa persona en el fondo, nos hizo daño casi sin querer… pues si fue queriendo… nos volverá a hacer daño, sólo es cuestión de que nos demos la vuelta y quedemos de espaldas indefensos ante esos que tienen siempre un montón de palabras hermosas por delante; pero disponen de una buena colección de hachas ensangrentados que esconden detrás de ellos.

Aprender a perdonar

Y es que, es muy importante dominar el arte del perdón… tanto con nosotros mismo como con los demás. Y lo de perdonar a los demás no es una cuestión completamente altruista: nos podríamos convertir en bestias vengativas si en el fondo, a veces no hacemos el gesto de “pelillos a la mar” y empezamos cuentas de nuevo. Una de las formas más contundentes de autodestruirnos, puede ser odiar en exceso a los demás. Recuerdo ahora la terrible figura histórica de “Vlad el Empalador”, alias Drácula. Era un antiguo príncipe creo que del antiguo reino de Valaquia, hoy una zona entre Rumanía y el país que tiene debajo…(si me pongo a mirar todos los datos… no termino en todo el día de escribir artículos…) Es conocido por ser uno de los torturadores más salvajes de todos los tiempos. Llegó a aniquilar a ciudades enteras, niños, mujeres, ancianos, de las formas más horribles inimaginables… Era una persona astuta y cruel, se le conocen todo tipo de excesos y crueldades… Pero quizás pudiese haber sido de otra manera, quizás su vida no hubiese estado marcada por tan atroces arrebatos de crueldad. Pero su corazón estaba lleno de odio (un odio que terminó acabando, no sólo con todo lo que se ponía por delante suyo, sino por supuesto, también con él mismo), por la terrible escena que tuvo que presenciar siendo aún niño, cuando su hermano mayor fue masacrado vivo, primero le atravesaron los ojos con clavos al rojo vivo, para al final terminar siendo lanzado a una fosa y enterrado aún con vida. Drácula presenció todo esto, presenció la muerte cruel de una persona que quería tanto… Quizás algo se movió en el alma de Vlad, quizás las cosas podrían haber sido de otra manera.

Y con todo, Drácula terminó siendo una víctima más de sus propios deseos de venganza… ¿Y que no nos pasará a nosotros, si no aprendemos a perdonar… no a todos, si no a los que se lo merecen, los que nos dañaron sin querer… entre otros, nosotros mismos? La sensación más hermosa que podemos experimentar en nuestra conciencia, es la de la autoestima, sin llegar al narcisismo. De echo, este es el mejor método para llegar también a poder querer a los demás: ya Freud advirtió que no es posible querer a nadie, si no empezamos por querernos a nosotros mismos.

Amarse a sí mismo

quererse a sí mismoY lo cierto es que uno siente a veces que lo más importante que tenemos en nuestra vida es nuestra propia autoestima. En el fondo, cuando uno ha visto de cerca la materia de la que están hechos tantos hombres y mujeres, uno se quiere, uno se levanta por la mañana, se mira al espejo, y puede enorgullecerse de mirar sus ojos reflejados en el espejo… En el fondo para eso somos morales, para eso ayudamos a los demás, los apoyamos, somos elegantes, somos altruistas, y queremos salvar el mundo. Esa sensación de ser buena persona, es una sensación estética, es bonito estar en nuestro cuerpo cuando somos buenas personas. Y por eso las personas que son buenas personas, que son sencillas, a la vez que elegantes y con ese orgullo que le hace decir a esos que le atacan: “pero bueno, ¿con quien te crees que estás hablando, con uno de los tuyos…?”

Hecho mucho de menos en esta sociedad esa vieja elegancia, ese orgullo de ser hombre, ese respeto a todos por el mero hecho de que nos hacemos elegantes en el empeño… Fue precisamente el cristianismo quien nos puso en la senda de esa forma de ser, de esa forma de vida, ir por ahí elegantemente, ir por ahí ayudando a los demás, con la cabeza bien alta, y luego sí, podríamos decir eso de que somos personas bellas, porque somos generosos, elegantes, altruistas, buenos escuchadores, y también por qué no, buenos conversadores.

Y por todo, da igual que atravesemos el mundo entero y no encontremos nadie que nos comprenda verdaderamente… Nos tenemos a nosotros. No pretende ser esto un alegato de individualismo extremo; pretende ser más bien, un alegato a la elegancia, un alegato a la sencillez, un alegato a la sutileza del estilo. Y es que uno se encuentra por la calle con tanta gente egoísta, sin escrúpulos, que como dije antes, te muestran por el lado de adelante buenas palabras pero detrás de ellos esconden los hachas ensangrentados…

Y esta es la mejor lección que puede aprender un hombre o una mujer: en que la elegancia, la inteligencia, la sensibilidad, el estilo,… es algo que sobre todo nos beneficia a nosotros. Si los demás quieren ir por ahí matándose por falsas patrias (hoy es el día en que CiU ha decidido apostar por un intento secesionista para Cataluña, como Ibarreche en su día), mostrando un egoísmo extremo, metiéndose en la vida de los demás, que no les incumbe para nada, siendo agoreros, malhablados, con nula elegancia y nada sutiles, aprovechando la más mínima oportunidad para hacer “progresar” a sí mismos y a su progenie, nosotros somos elegantes, somos educados, somos morales… Y somos todo eso, porque nosotros somos muy grandes para ser todo eso, para ser elegantes, para ser educados… Y con esto nos vale. Muchas personas pasarán por nuestras vidas en lo que nos queda de vida aquí abajo… pero sólo un puñado estarán a nuestra altura… Los demás, en el fondo no podrán atravesar la coraza de nuestra elegancia, de nuestro saber estar, de nuestra moralidad.

Hoy es el día en el que nos toca querernos a nosotros mismos. Por supuesto, no debemos de cesar en el empeño de encontrar a gente que nos comprenda de verdad… pero será difícil , y mientras tanto, debemos de sentirnos afortunados por haber nacido como somos. En el fondo, a mi me da igual que una persona sea más lista… más rica, o lo que sea… un piensa que la verdadera valía de una persona está en ese sentimiento estético, en esa profunda sensación que causa la presencia de una persona que es “buena persona”, pero que es buena persona no por “tener la garra paralizada”, como se quejaba Nietzsche, o sea, que es buena persona porque no le queda otro remedio… Simplemente lo es porque le sale del alma, porque disfruta siendo como es, porque no se vendería por nada, y porque sabe bien que “se cree el ladrón que todos son de su condición”.

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