Reconciliarse con familiares, amigos y seres queridos

Este es un tema muy interesante, desde luego este artículo irá a nuestra reciente categoría “familia y hogar” (cada categoría se puede considerar un mini-blog específico dentro de SyA). Dicen que un 60% de los hermanos no se hablan por distintos motivos. Es común las riñas, odios, maltratos, violencia,… dentro del entorno familiar. Estas riñas, broncas, y demás, hacen que comúnmente terminemos discutiendo con familiares, amigos, seres queridos,… El odio al principio pequeño, esos primeros desprecios, parece que con el tiempo, al modo de una bola de nieve se van haciendo más grandes.Reconciliarse con nuestros familiares y amigos Y así muchos no se hablan con su padre, con su madre, con sus hermanos, con antiguos buenos amigos,… Muchas de estas riñas entre parientes se producen por un hecho puntual. Pero otras veces, ese hecho puntual es sólo “la gota que colma el vaso”. O sea, la relación ya estaba muy deteriorada por las discusiones, las riñas,… y un acontecimiento puntual es el responsable de que al fin, esa relación se rompa. Y digo: es relativamente habitual este tipo de conflictos. Ahora, con familias más democráticas y menos patriarcales, estos conflictos son menos habituales. Pero cuando la mayoría de hermanos siguen discutiendo por problemas de herencia, podemos ver que las riñas con parientes y familiares sigue siendo un tema de especial preocupación. De hecho, este tema es más importante de lo que parece: pone en entredicho la teoría de la evolución de Darwin, que suponía que todos nosotros estamos programados para defender nuestros genes, ayudando a hijos, a hermanos, a parientes,… No es fácil por tanto entender el fenómeno de la extrema violencia que se suelen dar en los hogares, sobre todo en los entornos patriarcales. Se calcula que a día de hoy al menos 1 de cada 4 mujeres es maltratada por su marido o por sus hijos. Las cifras son igual de escandalosas en los hijos que son maltratados, o bien por parte de sus padres; o bien por parte de hermanos mayores. Este de hecho es un problema muy serio, que cómo no, los grandes medios lo silencian, entre otras cosas porque este problema está emparentado con la tradición política-tiránica que hemos heredado: el patriarcado. Pero la influencia en nuestra vida es total. Y de hecho, es un tema tan grave que todos los expertos no pueden por menos de ver que la humanidad es posible, no sobreviva sobre la faz de la Tierra mucho tiempo debido a su agresividad y a sus pocas luces. En este artículo, reconciliarse con familiares, amigos y seres queridos.

La teoría de la evolución y la teoría del “gen egoísta”

Hay una teoría que es en parte enemiga del Darwinismo. No me refiero a esa bazofia de “El Creacionismo”. Me refiero a la teoría del “gen egoísta”, de un divulgador archi-famoso en el mundo anglosajón: Richard Dawkins. La teoría del “gen egoísta” no cree que un ser como un todo pretenda supervivir: realmente ese ser lo que pretende es imponer sus propios genes dominantes a la totalidad de la población. Por ejemplo, una persona que por temperamento sea liberal, demócrata, igualitarista,… todos estos rasgos de personalidad son biológicos en gran parte. Y por tanto, esta persona liberal lo que pretendería es imponer esa especie de “gen del liberalismo, de la democracia,…” y ese gen competiría con su contrario: “el gen de la derecha, de la tiranía, del patriarcado, del neoliberalismo o liberalismo económico, de lo externo en vez de lo interno”. Por tanto, no se enfrentarían humanos contra chimpancés (como supuso poco menos las pelis de El Planeta de los Simios…); más bien la guerra evolutiva estaría dentro del propio seno de la humanidad. Habría varias humanidades, e inconscientemente todos apostamos por la que nos conviene. Así las personaza zafias, vulgares, agresivas, ignorantes,… lucharán por una sociedad injusta, patriarcal, donde no se valore la inteligencia

muerte a la inteligencia, viva la muerte

Y las personas inteligentes, sensibles, demócratas, educadas, simpáticas,… lucharían por una sociedad más justa, más igualitaria, en donde un hombre no dependa del status quo que adquiera al nacer, y pueda prosperar en igualdad de condiciones con los hijos de los ricos. Vemos que el enfrentamiento entre izquierdas y derechas es más que política: es la guerra por la evolución.

Y para más colmo, todos los hombres descendemos de un pequeño grupo de hombres (incluso quizás sólo 2.000) que vivió en África hace 80.000 años. ¿Qué quiere decir esto? Pues sencillamente que es posible que tengamos más en común con un negro de África en cuanto a “genes egoístas dominantes”; que con nuestros hermanos. O sea, nosotros no tenderíamos a beneficiar a nuestros hermanos (salvo que estemos en sintonía con ellos); si no a los que comparten nuestros mismos genes dominantes, sobre todo en factores psicológicos (al fin y al cabo, esto es una forma de beneficiarnos a nosotros mismos). Por eso las personas de izquierdas se vuelcan con las causas de izquierdas; y las de derechas se vuelcan con las causas de derechas. Eso explica el enfrentamiento entre hermanos que se produjo en la Guerra Civil Española. Yo no condeno nada: yo lo entiendo, lo explico, y luego actuó en consecuencia. Al fin y al cabo, la inteligencia es mi apuesta evolutiva.

Y en cuanto a lo de reconciliarse con nuestros familiares y amigos…

Leí hace tiempo el testimonio de una mujer.

Esta solía jugar con su queridísima hermana todas las semanas un número de la lotería. Resulta que esta hermana, llamémosla Luisa, le pagaba a la otra todas las semanas su parte del boleto. A veces antes; a veces después. Pero lo pagaba siempre. El boleto de lotería lo guardaba la que lo compraba, la otra hermana, llamémosla Malévola. Y resulta, que una semana el marido de Luisa le llamó a esta muy emocionado: ¡la lotería había dado como ganador al número que jugaban entre Luisa y Malévola! Luisa se puso en contacto con Malévola para comunicarle la buena noticia… pero no consiguió que Malévola la cogiese el teléfono. Al fin, Luisa fue a casa de malévola, su queridísima hermana, su confidente, y su mejor amiga, para pedir cuentas… Pero se encontró que Malévola consideraba que todo el dinero era suyo, pues Luisa no había pagado su parte del billete en el momento en que el número fue agraciado con el premio de la lotería. Luisa se quedó doblemente conmocionada: perdía el dinero y a su hermana.

Con los años, Malévola se divorció… con tal mala suerte que su marido consiguió quedarse con casi todo el dinero que años antes habían ganado en el premio. Malévola, que llevaba años sin hablarse con su hermana Luisa, desde el desgraciado incidente por el reparto del dinero del premio, llamó a Luisa. Esta aceptó el encuentro, y quedaron para hablar. Malévola le contó a Luisa que su vida había sido un infierno, y que siente mucho que la dejase sin su parte del premio, pero vio en aquella mala acción una oportunidad para poder escapar del infierno en que se había convertido su matrimonio. La pidió disculpas, y la pidió que volviesen a retomar la genial relación de hermanas que se amaban, que eran confidentes la una de la otra,… que había antes. Luisa estaba muy enfadada… pero echaba de menos tanto a su hermana como al dinero sin el que se quedó. Así que pensó eso de “pelillos a la mar” y decidió intentar retomar la relación con su hermana, pues esta relación la aportaba mucho: abrigo emocional, tener una confidente, una amiga siempre ahí, dispuesta a escuchar y a ayudar,… Malévola evidentemente actuaba por motivos egoístas… pues ella también echaba de menos atener una hermana-amiga.

La moraleja de esta historia real es clara: reconciliarse con familiares, amigos, seres queridos,… es muy interesante, simplemente por motivos egoístas. Aunque nos hallan hecho muchas putadas esos “seres queridos” o amigos especiales, el mero hecho de “perdonar” una afrenta tan grave como la que le hizo Malévola a Luisa, es una cuestión de mero interés. Pierdes la oportunidad de vengarte, pero a cambio ganas algo para ti. La otra persona, con la que te reconcilias, también gana algo, sea un hermano, un amigo o lo que sea. Por tanto, aunque el cariño se halla ido y ya no llorásemos mucho en el día del entierro de esa otra persona… reconciliarse con seres queridos, amigos, hermanos,… es algo muy interesante, por meros motivos egoístas. Por supuesto, para ellos nos tenemos que tragar nuestras “ansia de venganza”. Luisa lo hizo, pero sin duda era una mujer con poco carácter. A algunos les costará no perdonar, si no ignorar, tan poco como a Luisa. Pero a otros les costará más, y deberán de elegir: venganza o tener algo bueno a cambio de renunciar a la venganza.

P.D: este artículo es duro, pero no podemos solucionar los problemas ignorándolos. Por eso, aunque a veces la realidad sea dura, creo que lo mejor es mirar directamente a la verdad. Y ni que decir tiene que hay muchos hermanos, amigos, hijos, mujeres,… que tienen un amor de verdad y completamente incondicional a los suyos. Por supuesto este artículo no es para ellos, es para aquellos que se sientan gravemente traicionados por hermanos, amigos, familiares,… y no sepan qué camino tomar, debido a su escisión entre las ansias de justicia; y las ansias de recuperar a ese familiar del que tanto disfrutaba antes.

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  • Comments

    • Miguel Ángel dice:

      Mi abuela y su hermano menor llevan varios años sin hablarse. Parece ser que nunca se llevaron bien. Consecuentemente mi madre y sus primos no se pueden ni ver, incluso se han llamado de todo. Para mi la situación es muy incomoda pues veraneamos en el mismo pueblo y no me parece normal que no te puedas hablar con ellos por tonterías del pasado lejanísimo. Ellos pasan de nosotros y nosotros pasamos de ellos. Y el caso es que no se por que! Es muy triste pero después de varios años ya casi ni nos conocemos. No se lo que hacer pero algo dentro de mi me dice que actue, pero no se lo que podría hacer!! Si alguien pudiese darme algún consejo. Muchas gracias!!

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