Salir de fiesta

salir de fiestaAyer sábado salí de fiesta después de haber estado mucho tiempo sin apenas conocer la noche. A veces tengo un parecido muy evidente con un escáner humano. Creo que ayer debí de mirar a la cara y analizar los rostros de unas 5.000 personas, ni más ni menos. La casi una hora que estuve esperando a mi querida amiga X en la calle me sirvió para ver pasar delante de mis narices a un montón de gente. Y me sirvió para reflexionar sobre la amistad, sobre el amor, sobre la gente, sobre la fiesta de la noche… Cuando mi amiga llegó y se disculpó por haber tardado, yo no entendía por qué se disculpaba, si yo había estado entretenido haciendo lo que siempre hago: mirar y luego pensar en lo que veo. El resto de la noche fue larga… siempre estoy con este blog escindido en mi propia disyuntiva: dar morbo al asunto y contar mis vivencias paso a paso como si yo fuese el protagonista de una buena novela; o guardar la intimidad y así ser visto por los demás como más misterioso e interesante, y de paso evitar posibles conflictos con mis amigos y conocidos que se podrían quejar de que hago las veces de un “Gran Hermano” que todo lo vigila y lo cuenta después. Y lo cierto es que he tomado un rumbo intermedio, y cuento algo y algo lo guardo. Pero en este artículo no voy a relatar mi noche de ayer. Creo que aprovecharé mejor el artículo haciendo una serie de reflexiones generales sobre lo que es la noche, lo que es la amistad, lo que son los amigos… y lo que es la fobia social y la timidez extrema, que impide disfrutar de estas cosas. En este artículo, salir de fiesta.

Conocer gente en la noche

Lo primero que me sorprendió de la noche de ayer fue lo fácil que es hacer amigos. Conocí a unas 10 personas nuevas, gente más o menos de mi edad. Pero pude conocer a mucha más gente, o mejor dicho; pude elegir conocer a otra gente. El sistema de conocer gente que usé ayer fue el de “amigos comunes”. O sea, yo le pedí a una amiga que me presentase a sus amigos. Me debía el favor porque yo había hecho lo propio con ella. Y resulta que así conocí a unos 10 amigos suyos. Y cada uno de esos amigos y amigas a su vez tiene amigos… podría hacerme amigo de un amiga de mi amiga y pedir a esta amiga de la amiga (no os quejéis, para ser seductores hay que tener un mínimo de inteligencia…) que a su vez se hiciese mi amiga y que a su vez me presentase a sus amigos después de haber hecho yo lo propio con los míos y respecto a ella. Este sistema de conocer gente es tremendamente eficiente, y una sola persona nos puede llevar a conocer un millón. Pero lo cierto es que estando en la Plaza Mayor esperando a mi amiga me dio por fijarme en la cantidad de gente de mi ciudad que queda ahí para luego salir por la fiesta el sábado por la noche…

Cuando estaba parado un chico me preguntó que si yo era “amigo de Dani”. No era yo la persona que buscaba. Había otro chico a mi derecha, que estaba esperando también, en este caso a sus amigos. Al final llegó sólo uno de sus amigos, diciendo “no viene nadie más”. Se me ocurrió pensar que sería muy fácil presentarme y pedirlos que si yo me podía ir con ellos de fiesta, y de paso podría conocer gente nueva y sargear un poco para luego ligar (evidentemente con mujeres…) En este momento pensé en lo tonto que yo era en otra época cuando me creía que era muy difícil hacer amigos… Sólo hay que irse a ese sitio especial de nuestra ciudad en donde suelen quedar los sábados por la noche para irse juntos de fiesta, entrar a un grupo de hombres (sargeo masculino en toda regla, que no tiene fines sexuales o amorosos), auto presentarnos, echarle morro y pedirlos que si nos podemos ir con ellos de fiesta. Yo esto ya lo he hecho varias veces, como cuando salgo sólo de fiesta, y siempre me han dicho que sí.

Cuando seguía esperando, vi a mi derecha un grupo de chicas… me dio por pensar que podría intentar hacer lo propio, presentarme y pedirlas que si me podía ir con ellas de fiesta (obteniendo así la siempre impagable visión de un rubio de 1,83 rodeado de un montón de chicas monas…) También he hecho esto, y en los grupos de chicas siempre hay división de opiniones… por lo que es más difícil. Claro, ellas no son tontas, me ven cara de “lobito”, pero de lobito bueno, eso sí… que solo muerde con permiso. Esta es una buena forma de ligar, y yo he conocido a muchas chicas así. Pero a veces creo que yo mismo soy un animal diurno, y que no encontraré el amor de mi vida en la para mi algo asfixiante atmósfera de la noche, cargada de licor, de música que no me gusta, de gente por todos los lados, de locales abarrotados en donde no se puede ni bailar (y más con una música que no me incita a bailar).

Por supuesto, que lo de los “amigos comunes” es una buena forma de encontrar candidatos o candidatas al amor… Conocí a 4 chicas más o menos de mi edad, muy simpáticas y amables, y poco puedo contar más de ahí, así que ahí se quedará…

Encontrar el amor

¿Y por qué creo yo que no encantaré el amor en la noche? Bueno, eso no es del todo así. A grandes rasgos yo soy compatible por mi especial personalidad con dos grandes tipos de mujeres:

1. Mujeres extrovertidas, activas, muy urbanas, muy animadas, que las gusta mucho divertirse y salir por ahí a romper con la monotonía de la semana. Normalmente son mujeres de gran éxito profesional, debido a su carácter, a su hiperactividad, a su gran inteligencia y capacidad de trabajo.

2. Mujeres introvertidas, poetisas, filósofas, tranquilas. Pueden ser muy activas, pero no enfocan su actividad hacia los demás, si no hacia su interior. Las gusta el arte, la literatura, el cine, la naturaleza… Son mujeres muy sentimentales, apasionadas, vitales… Pero no demuestran su vitalidad con los demás, si no más bien en solitario, mediante el arte, o el amor romántico. Yo como chico soy de este tipo 2, pero también encajo como posible pareja con mujeres del tipo 1.

Por tanto, más que creer que no encontraré el amor estando de fiesta, creo más bien que si encuentro el amor estando de fiesta, será con una mujer del tipo 1, porque las del tipo 2 simplemente no salen de fiesta (o sea, de media salen mucho menos que los demás temperamentos, como me pasa a mí, que salgo de fiesta pero mucho menos que otras personas más extrovertidas). Ayer en los 5.000 rostros que escaneé, siendo unos 4.000 de ellos mujeres, apenas pude detectar rostros de mujeres introvertidas, románticas, apasionadas, tímidas… Yo de hecho con mi carácter soy un rara avis en la fiesta y en el mundo de la noche. Llevo poco más de un año saliendo de fiesta y es que antes no me gustaba. Y ahora otra vez estoy cansado. La noche no es lo mío. La gente por lo general se divierte bebiendo, y yo no bebo. Prefiero mil veces antes ir una lluviosa tarde a ese bar romántico a tener una amena conversación con esa chica con la que me estoy conociendo. Eso me llena mucho más que todas las borracheras del mundo juntas.

Las fiestas de los tímidos

Quizás yo tenía idealizada la fiesta de la noche como el lugar en donde se hacen muchos amigos, se hace mucha vida social, se liga mucho, se tiene mucho sexo… y se divierte uno mucho. Hay gente que se lo pasa muy bien estando de fiesta. Yo a veces me lo paso muy bien, pero es una afición que no podría tener demasiado a menudo, porque me estreso y me aburro. Aunque es cierto que también te relaja y ayuda a romper con la monotonía. Pero debemos de romper el mito de la fiesta como “cima de la sociabilidad” y cumbre de las personas populares. Eso no es así del todo. Simplemente las personas de temperamento más artístico como yo y como muchos, tenemos otras aficiones que nos llenan más. Y por supuesto, con esas aficiones también se liga un montón. Por ejemplo, a mí me gustan las conferencias de economía, me echan del auditorio de vez en cuando por atreverme a pensar por mí mismo… Pero me lo paso bien, estoy en mi ambiente intelectual y conozco gente como yo. Por eso aunque yo sí aconsejo a los tímidos que se harten de la fiesta… (a lo mejor hasta ligan además de que es una buena forma de perder la timidez y la fobia social), no debemos de sacralizar la fiesta como la cima de la sociabilidad. No es así exactamente. Simplemente las personas introvertidas tenemos otros ambientes, en donde ligamos también un montón: museos, exposiciones, conferencias, voluntariado, excursiones, teatro, conciertos, bares literarios…

Y con todo, no está mal abrirnos a otros ambiente, por ejemplo los poetas podemos echarle un vistazo a la noche; y los extrovertido al mundo del arte. Nunca se sabe lo que nos podemos encontrar en ambientes que no son los nuestro. Al fin y al cabo todo esto que decimos no es matemático: yo soy un poeta en discotecas, así que seguro que hay más, tanto hombres como mujeres… Lo que sí es seguro es que tenemos que tener nuestro lugar en la sociedad. Los tímidos y los fóbicos sociales perdimos ese lugar. Y o bien en versión introvertida; o bien en versión extrovertida, debemos de recuperar ese lugar. Lo que no podemos hacer es quedarnos años encerrados en nuestra habitación sin pertenecer a ninguno de estos dos mundos.

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