Semejanzas y diferencias entre hombres y mujeres

Los neuropsicólgos a veces hablan de dos tipos de cerebros distintos en la raza humana: los cerebros de hombres y los de mujeres. Lo cierto es que esto es más complicado, no sólo porque a veces los hombres se parecen a las mujeres (y algunos hombres parece que tienen de alguna forma cerebro de mujer; y viceversa), si no porque dentro de los géneros masculino o femenino, hay a su vez una gran variedad de “cerebros” y de mentes distintas. Recordemos por ejemplo la sencilla teoría de los cuatro humores, que nos dice que hay hombres melancólicos, coléricos, flemáticos y sanguíneos… Y desde luego, también hay mujeres melancólicas, coléricas, flemáticas y sanguíneas. Pero a su vez, dentro de cada uno de estos grupos hay nuevas subdivisiones, y dentro de estas subdivisiones, nuevas subdivisiones,… Así puede parecer muy difícil establecer una mente típica y diferenciada para hombres y mujeres. Pero es posible. En esta artículo, las semejanzas y diferencias entre los hombres y las mujeres.

Semejanzas y diferencias biológicas entre hombres y mujeres

Nuestro comportamiento no sólo está controlado por el cerebro: las glándulas suprarrenales y los órganos genitales tienen funciones de generación de hormonas sexuales. Es conocido que en el hombre la hormona sexual por antonomasia es la testosterona; y en la mujer, los estrógenos. Pero no es oro todo lo que reluce. Aunque las mujeres no tengan testículos (algo muy traumático para ellas según Freud…) pueden generar cierta cantidad de testosterona por medio de sus glándulas suprarrenales, que es fundamental para ciertos aspectos de su comportamiento.semejanzas y diferencias entre hombres y mujeres Entre ellos, la testosterona en la mujer despierta en esta su sexualidad al inicio de la adolescencia. Y por contra, los estrógenos también están presentes en los hombres: otra vez son las glándulas suprarrenales las responsables de fabricarlos (pues evidentemente el hombre no tiene ovarios, que son los que la fabrican en la mujer).

En ambos casos, la testosterona y los estrógenos nos moldean, tanto en cuerpo como en alma… Los estrógenos hacen que los cuerpos femeninos se vuelvan voluptuosos, redondeados, con mayor cantidad de grasa que el cuerpo femenino. Los labios de las mujeres se hinchan, igual que sus senos. Su cara y su piel se mantiene suave como la de los niños; a diferencia de lo que consigue la testosterona en el cuerpo masculino; esta “embrutece” al hombre, hace que su piel sea más rugosa, hace que sus músculos sean fuertes dándole al cuerpo del hombre cierto aspecto angulado.

Pero a estas diferencias hormonales entre hombres y mujeres hay que añadirle sus semejanzas hormonales. Como hemos dicho, el cuerpo del hombre puede generar también estrógenos; y el de la mujer, testosterona. El resultado: hombres más femeninos, delicados, más poetas, más dulces y mejores en el trato con los demás; y la testosterona en la mujer puede conseguir que esta porte ciertas cualidades mentales que parecen más típicas de los hombres como mayores dosis de agresividad y de iniciativa. Los cuerpos también son moldeados por estas dos sustancias: en los hombres, los estrógenos consigue rasgos faciales más femenino, y cuerpos algo menos brutos, un poco más finos con la piel más fina; y en la mujer, la testosterona consigue mujeres con labios más masculinos y con cara en general algo menos femenina.

Por tanto, hay dos grandes tipos de hombres y mujeres:

-Mujeres muy estrogénicas: muy dulces, muy femeninas, muy delicadas,…

-Mujeres muy testosterónicas: algo más zafias, brutas y activas, pero no por ello menos atractivas (Anna Montana se me antoja que tiene rasgos masculinos… que la hacen irresistible).

Y en cuanto a los hombres:

-Hombres muy testosterónicos: muy machos, muy dominantes, malos para la poesía y para intercambiar finos sentimientos con otros hombres: pero buenos para trabajar, para ser muy hombres, zafios, brutos, que no les gusta la poesía, ni el arte, y que creen que lo importante es trabajar para progresar…

-Hombres muy estrogénicos: hombres delicados, poetas, artistas, buenos a la hora de intercambiar sentimientos con los demás, a veces buenos en el trato social; pero a veces un poco tímidos o retraídos.

De cualquier forma, no es mejor ser un hombre testosterónico que estrogénico; igual que no es necesariamente mejor ser una mujer estrogénica que testosterónica. Esto va por gustos, a mi por ejemplo me gustan las mujeres muy femeninas, salvo por un pequeño punto que me gusta de los hombres: ser muy activas, ser muy echadas para adelante, ser urbanitas, decididas, productivas… Este rasgo que a mi tanto me atrae en mujeres es un rasgo típicamente masculino y testosterónico. Y nos puede hacer ver que esto es una cuestión de gustos. El futuro evolutivo puede traernos sorpresas, como que las mujeres se vuelvan cada vez más masculinas, activas, más productivas; y el hombre más sutil, tierno, más poeta y artista, pero sin perder su capacidad de trabajo duro y su capacidad de vivir una vida productiva a la vez que una vida algo más de artista.

Semejanzas y diferencias psicológicas entre hombres y mujeres

Terminamos este artículo con una lista, en donde enumeramos las semejanzas y diferencias ente hombres y mujeres a lo largo de una serie de caracteres fundamentales de la personalidad:

1. Sentido del humor: a los hombres les encantan las mujeres que se ríen de su chistes… pero no les gustan las mujeres que hacen chistes; en cambio, en las mujeres esto es al revés: le gustan los hombres que hacen reír; pero no tienen por qué gustarle los hombres que se ríen tontamente ante cualquier broma mal hecha. Aunque sí les gustan los hombres que se ríen cuando se tienen que reír.

2. Capacidad de socializar. Esto ha cambiado mucho, antes las mujeres preferían hombres más zafios, brutos y peor para el trato social. Pero debido al ambiente, ahora las mujeres prefieren hombres más femeninos, mejores en el trato social. A los hombres les gustan las mujeres valientes y decididas… La timidez, salvo que sea un rasgo muy superficial (en mi caso lo era, a pesar de los 14 años de fobia social…) no gusta. Pero esas mujeres y hombres tímidos, que luego esconden un rico mundo interior dentro de ellos… causan furor.

3. Capacidad de trabajar. A día de hoy nos gustan las mujeres muy activas, decididas, muy urbanitas… No nos van ya esas mujeres que quieren ser amas de casa, atender a los niños, atender al marido cuando llega a casa… Pero esas cualidades femeninas siguen siendo apreciadas. Lo único que ahora pedimos a las mujeres algo más todavía… Los hombres vagos serán poco atractivos para las féminas por los siglos de los siglos… Esto no ha cambiado: a ellas les gustan trabajadores… sobre todo si saben trabajar con la cabeza también (yo he trabajado toda mi vida tanto con la cabeza como con el cuerpo, una cosa no quita la otra).

4. Capacidad de generar violencia. A las mujer no les gustan los hombres agresivos… pero tampoco los hombres que se “dejan pegar”. Les gustan los hombres equilibrados, ni muy calzonazos ni unos completos matones. El hombre aprecia mucho el carácter compasivo de las mujeres… pero cada vez más las mujeres que son guerreras y luchadoras, causan furor creciente.

5. Capacidades intelectuales. Pues esto no cambia: desde hace 100.000 años la inteligencia de la humanidad se ha disparado. La causa: los inteligentes se han puesto morados. Esto parece que afecta sobre todo a los hombres inteligentes… y es que las mujeres sólo pueden parir de uno en uno; los hombres pueden engendrar muchas mujeres a la vez. Por eso, si una mujer sabe que tiene que parir… empezará por dejarse preñar. Y ¿De quién se va a dejar preñar, de un mindundi sin luces, o de un hombre inteligente? La respuesta es evidente teniendo en cuenta la llamada “revolución cognitiva”, o sea, un brutal salto de evolutivo de inteligencia que se empezó a dar hace unos 100.000 años. Este salto lo frenó la llamada “historia”, que es un periodo de la historia evolutiva de la humanidad que empezó hace unos 8.000 años en Mesopotamía, y se caracteriza porque los tontos se hicieron con el poder y no lo han empezado a soltar hasta las llamadas “revoluciones liberales”, que empezaron en la llamada Revolución Americana (independencia de USA), y siguieron en la Revolución Francesa, en las cuales los intelectuales reclamaron derechos iguales para todos. Desde entonces, los tontos con poder se revelaron, e intentaron por todos los medios denfender sus derechos de “tontos con dinero”. Es una historia que llega hasta ahora mismo, cuando el PP intenta imponer una segunda “contrarreforma” en España, que frene no a Lutero, si no al liberalismo político (el económico significa precisamente lo contrario que el liberalismo político): Por tanto, los hombres listos están de enhorabuena; y las mujeres listas también, pues así es más fácil tener a su lado a un hombre listo. Y la inteligencia no es algo con lo que se nazca, se cultiva, se llega a ser listo en gran parte… Por ejemplo, leyendo blogs como este. Para gente inteligente, y para que la gente se haga lo más inteligente que pueda llegar a ser.

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