Superar la vergüenza y el miedo al ridículo de los tímidos

ADVERTENCIA: todo este artículo es altísimamente complejo, abría que matizarlo muchísimo, pero entonces el artículo se convertiría en un ensayo…

De alguna manera a las personas introvertidas y tímidas se les antoja imposible de entender cosas como que halla gente que no tiene ningún reparo en salir a la calle e irse a un bar solos; que puedan coger el teléfono y llamar al quien sea sin reparos; que no tengan ningún tipo de sentimiento de vergüenza ni de censura social ante todo tipo de situaciones como hablar con alguien desconocido; parar por la calle a alguien y preguntarle que donde está tal calle; ir por ahí de empresa en empresa metiendo currículums como si nada… Para una persona tímida todo esto le costearía un montón. Pero una persona extrovertida ve estas acciones como fácil de llevar a cabo y de realizar. El tímido e introvertido con el tiempo ve que su timidez lo limita tanto que hasta le impide tener amigos, tener una vida social normal, le impide el simple hecho de poder aprovechar la diversión que tiene un pueblo o una ciudad… Y lo que es peor, con el tiempo el tímido y el fóbico social ve a su “enfermedad” como una limitación muy fuerte de cara a encontrar pareja. Quizás por esto muchos de ellos se “animan” a ir echándole cada vez más valor, afrontar sus miedos, salir a la calle e interactuar con gente para intentar superar su timidez, aunque estas “interacciones” les cuestan muchísimo al tímido. Pero él sabe que si no vence sus miedos, aunque sea a costa de pasar un mal rato, su timidez y su miedo a las interacciones sociales seguirán ahí por siempre. Por eso, como digo, es la motivación de quizás poder tener una buena novia (o novio) lo que hace muchas veces de “impulso” del tímido que al fin sale a la calle e intenta poner en práctica alguna de las cosas que proponemos en este blog. En este artículo, hablamos de la importancia que tiene el superar la vergüenza y el miedo al ridículo de los tímidos.

La evolución biológica de los tímidos e introvertidos

Con todas las dificultades que tiene el tímido en su vida social y en sus interacciones diarias, no es extraño que en la mente de la persona introvertida surja la idea de que él es peor. Al fin y al cabo él ve a todos esos extrovertidos juntos unos con otro, de fiesta, con mujeres, con gente que los aprecia… y no es raro que el tímido termine pensando que él es peor al lado de toda esa gente tan simpática y extrovertida.

Ya sabemos que hay ciertas diferencias entre los hombres: no sólo nosotros mismo somos distintos a nuestro propios hermanos; si no que además existen ciertas diferencias “raciales”. Por supuesto no se pueden tomar estas diferencias como que “unas razas son peores o mejores que otras”. Una buena frase de La Biblia es esa que dice:

“no juzguéis si no queréis ser juzgados”

Nadie tiene el derecho a ir por ahí desde la ignorancia juzgando a las demás razas como peores que la suya propia.

Pero sí que tenemos que entender el proceso evolutivo peculiar de alguna de las razas para entender algunas cosas respecto a la timidez. Los cambios climáticos son procesos de calentamiento y de enfriamiento graduales que ha vivido la tierra durante toda su historia. En este proceso, la vida ha evolucionado para adaptarse a estos calentamientos y a estos enfriamientos. Las distintas especies han encontrado formas de adaptarse al frio, al calor… Los hombres es una de estas especies. Ha habido otras especies además de la humana que se extinguieron por no poder adaptarse bien. Entre estas especies, algunas de ellas estaban muy cercanas a los hombres evolutivamente hablando. Ahí tenemos al sorprendente “hombre de flores”, llamado “El Hobbit” por su parecido a los personajes de Tolkien, y que se extinguió hace poco más de 10.000 años. El 99, 99% de las especies que han existido sobre la tierra se han extinguido por causas “naturales”. Actualmente sólo queda el 0,01%,Superar la vergüenza y el miedo al ridículo de los tímidos muchas de ellas amenazadas o directamente extinguidas por la vorágine humana. El hombre con sus razas forma parte de este 0, 01%.

Las glaciaciones son proceso de enfriamiento de la tierra que duran decenas de miles de años. La última glaciación que existió fue la Glaciación de Würm, que empezó hace unos 100.000 años y terminó hace sólo unos 12.000 años. En este tiempo el homo sapiens habitaban ya Europa y Asia. Este enorme territorio de Eurasia fue prácticamente sepultado por el hielo, más al sur quedaba la taiga. Había estaciones aun así, aunque buena parte de Eurasia no se deshelaba ni siquiera en lo más profundo del verano. En África el clima era más benigno, no había hielo y los hombres pudieron vivir allí de forma más apacible que en Eurasasia.

Como decimos, el hombre habitó ya Europa desde el inicio de esta última glaciación de Würm, hace 100.000 años. La glaciación terminó hace 12.000 años, pero los europeos y los asiáticos ahora eran un poquito distintos: cerca de 90.000 años de evolución distinta del hombre africano, entre el hielo, entre el espanto del frío eterno, dentro del invierno perpetuo, enfrentándose a bestias, a tigres de las nieves, a lobos gigantes, a osos, a todo tipo de criaturas y a todo tipo de circunstancias adversas, como tener que atravesar taigas enormes, tener que buscar comida entre el invierno perpetuo, aclimatarse a una zona de un clima hostil y brutal… Todo eso modificó a los europeos y a los asiáticos. Buena parte de la mitología semiinconsciente de enanos, dragones, batallas, aventuras… que forman parte del inconsciente colectivo de los europeos, se gravó en el ADN de la raza blanca en esta edad de aventuras desgarradas, de lucha por la vida, de clanes que con sus lanzas en ristre intentaban garantizar un futuro a su familia (mi novela La Reina de los Hielos se sitúa en esta temática).

Así, los europeos y los asiáticos cambiaron: ahora eran más pensativos, más lentos, vivían como el hielo, derritiéndose poco a poco. Se hicieron u poco “hombres de hielo”, más tranquilos, más introvertidos, más pensativos, más tímidos… La inteligencia se vio recompensada debido a que la brutal atmósfera de la Europa de la glaciación no te daba una segunda oportunidad: si en ese combate con el mamut no eras lo suficientemente listo, morías y no dejabas descendencia, reproduciéndose más los hombres que se adaptaban mejor a este clima, hombres delicados, valientes pero prudentes; tranquilos pero activos… El hielo en gran parte creó a los tímidos y a los introvertidos (pero todo esto es más complicado porque la timidez ya está hasta en las cucarachas, simplemente se potenció estas características).

Con el tiempo los hielos retrocedieron. Pero la raza que había creado el hielo, no lo hizo. Los asiáticos penetraron por el Estrecho de Bering en América y formaron a los “indios americanos”. Con ellos llevaron sus genes más tímidos e introvertidos, y es por eso que es común ver a “indios americanos” con ese semblante de cierta introversión.

Y al fin ya se derritieron los hielos, y lleguemos a nuestra actual época de clima templado. Resulta que esas personas pensativas, tranquilas, con un ritmo vital lento como el “fluir” de los glaciares, se vieron de nuevo puestos a prueba por la evolución: ¿serían aquellos hombres en un nuevo contexto desterrados por unas circunstancias tan distintas? La vida entera que Newton pasó entre “los hielos” de su propio pensamiento y de su propia frialdad demuestra que no, pero con un “pero”. El introvertido, hombre lento, seguro, que vive lento, que es tímido… vio que en la nueva situación sus genes adquirían una potencia espectacular. Su inteligencia iba a abrir una nueva fase en la evolución humana: la historia.

Y actualmente ese hombre algo tímido, lento, inseguro pero inteligente… tiene unos genes que se pueden adaptar muy bien a la era tecnológica que él mismo creó: es delicado, entiende el pensamiento abstracto, se lleva bien con la tecnología; es lo suficientemente activo como para adaptarse a este mundo de locos; pero lo suficientemente tranquilo como adaptarse a los micro-espacios en los que en la modernidad pasamos muchas horas al día. Parece que el introvertido tiene todo a su favor… Todo menos una cosa: tiene que “pulir” su insociabilidad, su excesiva sensibilidad; su miedo a las acumulaciones de gente; su miedo a los demás, al trato con los demás… Cuando yo leo las terribles biografía de introvertidos como Nietzsche, Allan Poe, Newton, Lovercraft… siempre tengo claro una cosa: yo pude haber sido uno de ellos, un eterno virgen, un amargado de por vida, un absoluto insociable… ¿Y qué hice para pulirme a mi mismo y terminar por parecerme más a “Paquirrín” (por lo de fiestero, popular, ligón…) que a Nietsche o Lovercraft?

Cómo superar para siempre la vergüenza, la timidez, y ser sociables

Pues hice algo que podía no haber hecho: simplemente “pulí” mi defectuosa forma genética en el aspecto social. El hombre puede moldearse a sí mismo como a la plastilina. Así, a día de hoy casi casi sólo me queda lo bueno de ser introvertido, habiendo eliminado en gran parte el lado malo de la introversión. Esto es una gran ventaja, tener lo mejor del hielo y del fuego sin tener el lado malo de cada elemento…

El tímido por lo general sufre en las interacciones sociales. Le entra una terrible ansiedad. Por ejemplo, si tiene que ir a comprar el pan, pasará ansiedad antes de ir y durante; y cuando ya ha entrado en la tienda y ha comprado el pan, entonces siente estrés, el estrés de “no lo he hecho bien, y he medio hecho el ridículo”. Total, el tímido sufre antes y después de la interacción social. No nos debe de extrañar que el tímido en estas circunstancias decida ponerle coto a sus interaccione sociales. Y entonces se encierra en su mundo, dentro del hielo…

Pero el tímido es todo un sufridor nato: él cuando tiene que hacer algo lo hace. Por ejemplo, si su madre lo mandó a comprar el pan, pues él va. A veces se niega… pero si siente que es su obligación, entonces lo hace. Por tanto, el tímido, pese al horror que le causa el hacer cosas sociales como ir a comprar el pan, ir a matricularse a la universidad, ir a buscar trabajo, ir a informarse al ayuntamiento sobre tal oposición… realiza estas cosas. Sufre como hemos visto en el ejemplo de ir a comprar el pan. Pero lo hace. ¿Por qué? Por que es obligatorio. Es normal que el tímido tenga una noción el honor y de la obligación muy fuertemente gravada en su alma. Por eso él sufre cuando ve que tiene que hacer esas cosas obligatorias. El problema es que él no hará nada que no sea obligatorio: no se irá a divertir por ahí porque no es obligatorio; no irá a ligar porque no es obligatorio; no irá al cine porque no es obligatorio… Y claro, como lo que es obligatorio son pocas cosas, un puñado de “obligaciones al año como ir a matricularse a la universidad, ir a buscar trabajo… pues resulta que el tímido reduce sus interacciones sociales al mínimo, debido a que él solo hace algo cuando se siente en la obligación de hacerlo. Puede que le gustase tener novia… pero eso no es obligatorio…

Pero ironías de la vida. la curación completa del tímido, de su vergüenza, de su ansiedad, de su insociabilidad… pasa porque el tímido se obligue a sí mismo a hacer esas acciones sociales que no son obligatorias. No es obligatorio ir a un museo, se pasa mal, nos entra ansiedad antes de ir; y estrés después de ir. Quizás hagamos el ridículo… y al fin y al cabo el placer que me da el ir a un museo no supera ni de coña el displacer que me da el ir debido a que soy tímido y que lo paso mal… ¡Ahí está el error! Es cierto que el displacer es mayor que el placer… pero cuando el tímido se obliga a hacer cosas que no tiene que hacer, se va desensibilizando con sus acciones. Lo pasa mal, pero con el tiempo su cerebro se remodela y ya no lo pasará mal…

Pero claro, el piensa “como voy a ir a de fiesta si lo voy a pasar mal por mi timidez. Todavía si tuviese que ir a sellar el paro, eso es obligatorio”. Ese es el error, porque el tímido no se da cuenta que cuando se obliga a sí mismo a hacer cosas que no son obligatorias, en realidad entre ese dolor él está cortando las cadenas de su timidez, de su vergüenza, de su miedo al ridículo… El tímido no puede cortar las cadenas del miedo al ridículo a base de hacer cosas obligatorias, por el hecho de que estas constituyen a lo mejor sólo 4 o 5 acciones al año. Pero si nos proponemos por ejemplo un día ir al cine, otro día ir a un bar, otro día ir a un curso… a poder ser solos, aunque lo pasemos mal, nuestro miedo al ridículo, nuestra vergüenza, nuestra timidez… se va quemando, el hielo se deshace contra el fuego y ya no volverá.

 

 Más allá del septentrión, de los hielos, de la muerte, se encuentra nuestra vida, nuestra felicidad…

 El Anticristo, Friedrich Nietzsche

Share Button
Print Friendly
Para ver los productos desarrollados excluvisamente por Erik360 para nuestro blog no olvides pasarte por nuestra Tienda SyA

ARTÍCULOS RELACIONADOS
  • Retos para superar la timidez (4)
  • Pequeños retos para superar la timidez y la depresión (4)
  • Quiero ser más sociable (4)
  • Como pasé de tímido a sociable (4)
  • Afrontar nuestros miedos para superar la timidez (4)
  • Comments

    • DEPENDE FUNDAMENTALMENTE DEL CARACTER,PERSONALIDAD Y DE SER PERSISTENTE PARA ENFRENTAR ESTAS SITUACIONES SUPERARLAS,DEJAR ATRAS ESE MIEDO EN EL OLVIDO SER CAPAZ DE COMPORTARSE
      EN FORMA NORMAL ANTE DIVERSAS SITUACIONES DEL DIARIO VIVIR.-

      • Erik360 Erik360 dice:

        Resumes muy bien todo Juan, perder los miedos, ir enfrentando situaciones sociales poco a poco y cada vez mejor, aprender nuevas habilidades sociales a la vez que le perdemos el miedo a las interaccione sociales… Esa batalla se gana si se empieza y no se abandona por cansancio o desmotivación, y se gana siempre. Vencer la timidez es querer vencer la timidez y tener la suficiente voluntad para no abandonar en el intento.

    • Daniel dice:

      No se si aun estes en este blog, pero espero me leas, puedo decir que ando luchando muchísimo con eso, ando en la universidad y nos invitaron a la residencia a cenar y una de las cosas era interactuar con gente para saber cuales son sus habilidades y poner el nombre de la persona que la sabe hacer, pues total que una chava me puso en que yo sabia bailar un baile de mi país y que me pasan a bailar, siento que ademas que bailo terriblemente solo siento que hice el ridiculo totalmente, todos viendome y yo siendo el centro de atención y yo odio ese tipo de cosas por lo mismo de la timidez que tengo… la verdad como me pesa eso… pero sigo en la lucha. Gracias por tu blog, me alegra pensar que solo es una cuestión de tiempo. Saludos.

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>