Terapia cognitiva dinámica contra la depresión

En otro artículo ya hablemos de la terapia cognitiva contra la depresión, pero esa terapia era lo que podemos llamar “estática”, o sea, la realizábamos en una hora y en un lugar que estaban reservados expresamente para ello. Con esta otra terapia cognitiva contra la depresión realizaremos algo distinto: abordaremos esos pensamientos negativos y esas ideas irracionales en el mismo momento en el que nos surgen, de forma dinámica. Luchar contra nuestros propios pensamientos distorsionados es clave a la hora no sólo de combatir la depresión, si no también otros males, del tipo de manías, neurosis, histerias,… Por tanto, cuando el fantasma de un pensamiento negativo y-o distorsionado se nos venga encima, tendremos siempre presente que esa es una buena oportunidad para empezar a combatir nuestro mal y nuestros males, luchando contra esas sombras negras a base de voluntad y a base de intentar convencernos a nosotros mismos que no hay motivo para ese pensamiento negativo, que es irreal, y a cambio haremos también el esfuerzo de sustituir ese pensamiento irreal por otro más ajustado a la realidad. Y todo esto, como hemos dicho, de forma dinámica, o sea, luchamos contra esos pensamientos distorsionados en el mismo momento en el que nos atacan, allí donde estemos. No es fácil combatir estos pensamientos que tanto daño nos hacen, es una cuestión de luchar y vencer el negro fantasma de estos pensamientos. Si no lo conseguimos vencer, y cambiar este pensamiento distorsionado por otro más adecuado, lo volveremos a intentar hasta que al final, nos salga. En este artículo, terapia cognitiva dinámica contra la depresión.

Las distorsiones de la depresión

La depresión se manifiesta entre otras cosas en lo que se llama “pensamiento distorsionado”, por ejemplo:

-“Yo no valgo”. Es una generalización, todos valemos para unas cosas y no valemos para otras, pero la enfermedad de la depresión nos hace creer que somos una absoluta mierda. Hay que luchar contra este pensamiento irreal y polarizado.

-“Nadie me quiere”. Es otra generalización. El enfermo de depresión es especialista en generar este tipo de pensamientos, y con nuestra terapia cognitiva dinámica debemos de abordarlos, razonar con nosotros mismos, y darle la vuelta, por ejemplo: “como todos, unos me quieren más y otros menos, pero mi enfermedad de la depresión me hace creer que nadie me quiere. Ahora, después de luchar a base de voluntad contra mí mismo, se que mucha gente me quiere, y se que el dolor me hace ver las cosas distorsionadas y peores que lo que son”.

-“No hay futuro”. Es una deducción que hacemos desde nuestro malestar: como tenemos dolor psíquico, pues creemos que eso corresponde a un estado objetivo del mundo, en este caso, un mundo que se hunde y en el que no se vislumbra posibilidad de futuro. Tenemos que luchar en el mismo momento en que nos surja este pensamiento contra él: “se que mi dolor me hace ver las cosas peores de lo que son. Por eso, con voluntad nos daremos cuenta  que este dolor no significa que no halla futuro. El dolor puede pasar, y un futuro espléndido se puede vislumbrar en el horizonte”.

-“El mundo es triste”. Los enfermos de depresión suelen generalizar su estado de ánimo destrozado a toda la realidad. Para un enfermo de depresión todo es malo, todo el mundo está triste, la vida es dolor, cuando ve un viejo de noventa años por la tele, piensa “jo, que dolor, tener que vivir 90 años”. Pero la realidad es muy distinta, estos son pensamientos distorsionados por el dolor de la depresión, que tenemos que combatir también: “mi dolor es mío, los demás disfrutan, y ahora se que cuando más me deje arrastrar por estos pensamientos, más lejos estaré de poder disfrutar igual que lo hacen los demás”.

Por tanto, se trata de abordar estos pensamientos en el mismo momento en que surjan sustituyéndolos por otros más ajustados a la realidad, y que nos causen estados de ánimo más positivos. En cuestión de unos minutos luchando contra uno de estos pensamientos negativos y distorsionados, podemos sentir como le empezamos a ganar la partida al pensamiento negativo, y esto tiene dos grandes ventajas:

1. Paramos los pies al pensamiento negativo y el dolor que nos genera en nuestra psique.

2. El pensamiento positivo que lo sustituye, puede generarnos un placer y un alivio en nuestra mente, que nos ayude a combatir un poco la depresión.

Las buenas y las malas adicciones

terapia cognitiva dinámica contra la depresiónEste ejercicio de sustituir los enfermo de depresión pensamientos negativos por otros más ajustados a base de luchar y de razonar contra nosotros mismos, es de gran importancia. Se ha comparado la depresión con el engancharse a una droga. Cuanto más droga consumismos, más enganchados estamos, además de que más droga nos pide el cuerpo. Y además de que los efectos negativos de la droga, son cada vez mayores. La adicción es como una bola de nieve que se hace cada vez más grande.

Así, la enfermedad de la depresión es como una adicción. Cuando estamos felices, los pensamientos optimistas nos generan a su vez otros pensamientos optimistas, porque estos pensamiento es también como una droga, pero una droga positiva: cuanto más consumimos esta droga, más se difunden sus positivos efectos sobe nuestro sistema biológico, sobre todo el cerebro. Pero cuando estamos con depresión, la droga a la que nos hacemos adictos es una droga negativa, y cada vez nos enganchamos más a esta droga negativa, que tendría su correlato fisiológico en ciertas sustancias que produce el cerebro cuando sufrimos. Esta sustancias, al “consumirlas”, se hacen más habituales, nuestro cerebro las genera en mayor cantidad, y cada vez necesitamos más, y cada vez nuestro organismo se ve más machacado por el efecto negativo de la “droga” que genera el pensamiento negativo.

Por eso es tan importante cambiar de droga… Con esta terapia, en vez de que la bola de nieve de la infelicidad se haga cada vez más grande, frenaremos su crecimiento; a cambio, empezaremos a intentar hacer correr colina abajo la bola de nieve de la felicidad. Ambas bolas de nieve tienen inercia: una vez que han empezado a correr colina abajo, crecen por su propio peso. Pero para frenar la bola de nieve de la infelicidad hay que, como hemos dicho, realizar esta terapia, en el mismo momento en que nuestro cerebro se vea invadido por esos pensamientos negativos y perjudiciales.

Conclusión sobre terapia cognitiva dinámica contra la depresión

Y para hacer esto sólo hay una forma: luchar contra nosotros mismos, luchar contra nuestros pensamientos. Esto no es fácil, a veces no sale y no conseguimos vencer nuestros pensamientos doloroso y distorsionados. Si no conseguimos frenar estos pensamientos, entonces la bola de nieve de la infelicidad se hará cada vez más grande, y cada vez con más inercia siendo cada vez más difícil pararla. Pero si lo conseguimos, empezaremos a deshacer la bola de nieve de la infelicidad, hasta que pierda inercia y consigamos detenerla. A cambio, echará a rodar colina abajo la bola de nieve de la felicidad, y una vez que halla cogido inercia, podemos dar nuestra depresión por superada.

Y como decimos: luchar, luchar y luchar, contra nuestros pensamientos. No es fácil combatir un pensamiento de “esta tía no me quiere, seguro que no valgo”… Es una cuestión de luchar y si no conseguimos vencer a este pensamiento, volver a intentarlo hasta que nos salga. En parte, vencer estas batallas es una cuestión de práctica. Aquí también la experiencia hace al maestro. Y por eso mismo, no desesperar si no nos sale a la primera. El caso es segur insistiendo, cada vez con más fuerza hasta que nos salga. Y como hemos dicho arriba, esta terapia cognitiva dinámica no sólo sirve para la depresión: también la podemos usar para curar manías, malos hábitos,…

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