Terapia cognitivo-dinámica para salir de la depresión

Yo no gano nada con este tipo de artículos. Al menos no gano nada económico. Por tanto, si quieres ayudar a que Seducción y Autoayuda siga existiendo, recomienda este blog, a tus amigos, por Facebook,… pues el 20 de Enero hay que renovar el hosting, y no estoy seguro de poder contar con el dinero necesario… Terapia cognitivo-dinámica para salir de la depresión. ¿Y qué leches es eso? Es algo que me acabo de inventar… pero no es nuevo, simplemente una nueva vuelta de tuerca respecto a las distintas e ingeniosas soluciones que se han ideado para ayudar a salir de esa terrible enfermedad. Ya hemos hablado en otros artículos de la terapia cognitiva para superar la depresión. Además, hemos hablado de la importancia de estar ocupados para que el cerebro funcione correctamente; de la importancia de la compañía; de la importancia de los estímulos, de la diversión, de la sexualidad, de las mujeres, de las aficiones, de tener una vida ordenada, de tener un entorno familiar adecuado… Todo ello puede ayudar al enfermo de depresión a salir definitivamente de su enfermedad. De la depresión se puede salir, pero como para todo, hay que trabajar. Y este trabajo debe de tener dos grandes puntos cruciales: la mente, y el cuerpo. Comúnmente el trabajo a realizar para salir de la depresión une esos dos puntos: primero pensamos, y luego ponemos las soluciones ideadas en ese pensar en práctica. Además, el sólo hecho de pensar ya es una actividad, es algo práctico, con lo que matamos dos pájaros de un tiro. En este artículo, terapia cognitiva-dinámica para salir de la depresión.

La geometría y la depresión

Todo el mundo conoce la figura geométrica de la espiral o espiral. Las caracolas que se pueden coger en la playa (el mar, siempre ahí pero siempre ausente…) tienen forma de espiral. Esta estructura geométrica se encuentra presente en la naturaleza en distintos seres. También las conchas de los caracoles de tierra tienen forma de espiral o espiral. La geometría nos puede ayudar a pensar las cuestiones de nuestro ámbito cotidiano. Uno de los secretos de Einstein para ser tan inteligente era pensar con números, y para ello, empezaba ayudándose de ejemplos geométricos, para luego pasar a una especie de “geometría analítica mental”.  La figura de la espiral puede ayudarnos a entender en qué consiste la enfermedad de la depresión, y cómo salir de ella.

Y podemos empezar pensando la figura de la espiral: aparentemente la espiral empieza como un círculo; pero este círculo se va haciendo cada vez un poco más pequeño, cada punto del círculo que recorremos el radio del mismo se va acortando. Y así la espiral se va cerrando, los círculos son cada vez de un radio más corto, hasta que en el centro y final de la espiral, tenemos círculos tan pequeños como un punto, terminando ahí la figura. El alma humana tiene algo de espiral; en los buenos momentos de la vida estamos en el exterior de la misma, los círculos son enormes, porque nuestro ánimo es enorme, nuestras ambiciones enormes, somos animales sanos, orgullosos de nuestro yo, de nuestra familia, de nuestra vida, vivimos así los días felices, confiados en el futuro, optimistas, laboriosos,…

Pero puede pasar que por motivos distintos, los círculos que va recorriendo esa espiral se vallan cerrando. Pasamos así de la figura de un círculo enorme a una figura de círculos cada vez más pequeños. Y si nos damos cuenta, una vez que cogemos esa inercia necesaria, la espiral por su propio peso se va haciendo cada vez más pequeña. Nos dejamos llevar por la propia inercia de la figura de la espiral. Hasta que al fin, ese círculo grande en el extremo, se termina convirtiendo en un pequeño puntito en el centro y muerte de la espiral.

De alguna manera, la depresión es una inercia que hace que cada día estemos más apagados, que cada día tengamos menos ganas de hacer nada, que tengamos menos esperanzas en el futuro, que seamos cada día más pesimistas,… Y no tenemos que hacer mucho para que esta “inercia” que hace a nuestros círculos de la espiral cada vez más pequeños continúen menguando: simplemente hacemos lo mismo de siempre, y obtenemos como resultado que los círculos de nuestra espiral se cierran cada vez más. Hemos caído en la tela de araña que es la depresión. Podemos quizás estar igual que siempre, haciendo lo mismo, con los mismos amigos, con la misma familia, con el mismo dinero,… pero ahora lo vemos todo mal. Tenemos materialmente lo mismo de siempre, pero en cambio nos sentimos mucho peor a nivel espiritual y mental. Y lo que es peor, los círculos de la espiral se cierran aún más, hasta que parece que terminan desapareciendo…

Terapia cognitiva-dinámica para salir de la depresión

Terapia cognitivo-dinámica para salir de la depresiónEs evidente que la única forma de ponerle remedio a nuestra enfermedad de la depresión es reinvirtiendo la inercia que hace que la espiral de nuestra mente deje de menguar, y sus círculos empiecen a crecer trazando ahora una nueva espiral, pero en este caso, de tipo ascendente. De alguna manera, tenemos que hacer recordar a nuestro cerebro cómo éramos cuando éramos orgullosos, confiados, optimistas,… Ahora toda nuestra vida pasada nos parece un extraño sueño, pero aquello fue real, hubo un día en donde éramos felices. Vivimos en la consciencia de nuestras creencias; y nosotros creemos que hay dos mundos: el espiritual y el físico, este segundo sustenta el primero. Por eso, tenemos que cambiar la inercia de nuestra alma, para que nuestros dos mundos se empiecen a hinchar de nuevo, y así volver al salón de los cuerdos. Por ello, tenemos que coger el fuelle y empezar a dar aire a nuestra menguada espiral; y el fuelle lo insuflaremos en nuestros dos mundos a medio del cual vivimos. Para ello, seguir nuestras recomendaciones, con las que terminamos el artículo. IMPORTANTE: Una vez que cojas la suficiente inercia positiva, tienes que hacer todo lo posible porque esta no decaiga, como hace el lanzador de piedras con honda, que sabe que si se afloja la honda se puede dar con la piedra en las narices…

1. Dar inercia positiva a nuestro mundo físico: trabaja todo el día, 8, 9, 10, 11 horas… Siéntete de nuevo un animal sano, optimista, lleno de proyectos, que le gusta el trabajo, que le gusta empezar nuevos retos, que le gusta disfrutar de la vida en los momentos que este trabajo nos deja libres. Cuando no trabajas nada tienes mucho tiempo libre; pero en cambio comúnmente no eres capaz de disfrutarlo. Pero cuando te matas a trabajar (y quien dice trabajar, dice estudiar, aprender idiomas, ponerse en forma, buscar aficiones nuevas,…) el cerebro recupera su inercia material, y todo de nuevo empieza a girar de forma correcta. El trabajo a veces parece una agobio para el depresivo; pero esto es sobre todo al principio, antes de estar ya de lleno en ese trabajo. Lucha contra la inercia que te mantiene casi paralizado, como un muerto esperando que al fin la vida abandone un cuerpo fúnebre. Trabaja en lo que te gusta, si no tienes trabajo o no tienes necesidad de trabajar, entonces encuentra esas aficiones que te llenarán el tiempo: pinta un cuadro del que sentirte orgulloso, aprende a tocar el piano, hazte especialista en novela clásica, aprende a programar, ponte en forma, ponte como objetivo de tu vida el cultivar tu cuerpo y tu mente, hasta ser un ser seductor,… Vale todo menos estar parado. Insisto: lucha contra la inercia que te mantiene paralizado. Esta inercia les costará años enteros de vencer a algunos. Lo de menos de este “trabajo” es que nos sirva para algo, como para ganar dinero, o para tener muchos cuadros bonitos en la pared,… Lo más importante del trabajo para el depresivo es que lo ayuda a luchar contra su enfermedad y sus terribles efectos. Por eso no digas “no trabajo porque no tengo que trabajar, o porque no tengo trabajo y no me apetece hacer otras cosas…”. Esa sería tu perdición.

2. Dar inercia positiva a nuestro mundo mental. Siéntete vivo, ponte metas, intenta actuar y sentir como lo hacías antes de tener depresión, imita un poco tu vieja forma de vida, antes eras feliz y es cuestión de recordar como eras antes. Piensa el mundo, piensa que tienes mucho que vivir, piensa que tienes muchas mujeres que amar o muchos hombres que rechazar…; piensa que el cielo no se puede caer mañana, y que tendrás muchos años de tu vida para poder disfrutar después de la tempestad. Piensa que dentro de un tiempo, cuando pienses en la depresión, te parecerá que todo aquello fue una mala y lejana borrasca, de la que despertemos en una blanca playa de dulces arenas, bajo un cielo ahora sin nubes.

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