Terapia de grupo

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El vídeo que he insertado me fascina. Pertenece al genial grupo de pop español Second. La estética es absolutamente genial. El vestuario tiene un poco ese estilo “Indie”, que toma elementos de la elegancia del siglo XIX y parte del XX, con motivos más modernos y actuales. Este es un estilo que se va poniendo cada vez más de moda: ponte un jersey de lana y cuello alto, y embútete después en ese traje y esos zapatos que tienes para las bodas… Causarás sensación. Pero lo que más me gusta del vídeo es esa sensación de unidad estética, ese uniformismo en el vestir, ese sentimiento de que todos los personajes están en la misma honda: podrían estar en un bar parisino en algún tiempo entre el pasado y el futuro. Y esto termina causando una sensación de unidad, un sentimiento de pertenencia a un mundo común, de comunitas. En este articulo mostramos la mejor terapia que hay contra todas las enfermedades mentales y demás pesadeces del alma humana.

La unión hace la felicidad

Este es precisamente el gran secreto del tremendo poder de seducción que tienen las religiones (del latín “religio”, unir): te unen a otras personas, te unen por medio de un estilo común; de una música común; de unas creencias comunes… Y esto reconforta como poco el espíritu humano. Ya dijo Freud que “unas cuantas palabras amables de otra persona, reconforta más que el más potente de los medicamentos”. Pero no hace falta integrarse en “Los hermanos del nuevo amanecer” para poder colmar todos nuestros deseos de sentirnos arropados por una comunidad. El propio vídeo de Second que he colgado lo demuestra: el arte puede conseguir eso perfectamente, el arte nos reconforta, nos acoge, y sobre todo, nos une a los demás, nos ayuda a poder encajar en ese complejo puzzle que es la sociedad.

Tanto es así, que el principal causante de la enfermedad de la depresión es precisamente la soledad. Esos ancianos cuyos hijos de dejan abandonados en una residencia como si fuese una escombrera para trastos viejos, son los candidatos perfectos para caer en depresión. La falta de compañía humana y diaria, la falta de estar con gente como nosotros, que nos comprenda, es el camino más rápido para caer, primero en depresión, y segundo, en la locura.

terapia de grupoPor eso no hay mayor secreto para la felicidad que procurarse un entorno social agradable: cuidar la relación con los amigos; tener distintas aficiones, que nos permitan entrar en contacto con gente que tenga esas mismas aficiones; estar a gusto en el entorno familiar, sentirse gusto y acogido en la propia casa; tener un entorno de trabajo agradable; vivir en un vecindario vivo, alegre, en donde las relaciones entre los vecinos no se reducen a comentar la de tiempo que lleva sin llover en los breves segundos que compartimos ascensor con él.

El entorno social es como si tuviésemos un jardín: si lo cuidamos y lo regamos, con el tiempo tendremos un jardín agreste y hermoso; en cambio, si lo descuidamos con traiciones y cosas por el estilo… nuestro jardín terminará por ser una especie de ciénaga pantanosa, en donde hay incluso hasta plantas carnívoras que te pueden devorar… Nietzsche se quejaba de que la forma de vida moderna hacía imposible las relaciones sociales verdaderamente placenteras. Según él, en las sociedades superiores, los hombres le dedicaban gran tiempo a intercambiar finos sentimientos durante largas y plácidas horas de vida en común. Desde luego que esto es muy cierto, quizás sea el resquicio de aquellas interminables horas que pasábamos cuando aún vivíamos en los árboles desparasitándonos recíprocamente… Pero hemos evolucionado, y hemos cambiado los aperitivos a base de garrapatas por pastas para el té. Parece que nuestra sociedad tiende a dificultar esto: los que trabajan no tienen tiempo de intercambiar “finos sentimientos”; y los que no trabajan no tienen ganas… Es hora de empezar a cuidar nuestras relaciones sociales; es hora de empezar a cuidar nuestra alma colectiva.

Terapia para el grupo

Y es que, incluso los que apreciamos los momentos de soledad, también disfrutamos enormemente con esas reuniones sociales especiales. Para empezar nuestra terapia en grupo, tendremos que planificar alguna reunión grupal. Es ideal hacerlo periódicamente: o cada día; o dos veces a la semana; o una vez a la semana. Aún hay grupos de mujeres que quedan todos lo días en una cafetería a la misma hora alrededor de la misma mesa para contarse recíprocamente todas sus penas y alegrías. Los amigos son los mejores psicólogos que existen. Esas mujeres que hacen esto, tienen muchas más posibilidades de tener una salud mental en perfecto estado.

Y nosotros pretendemos imitarlas. Para ello, como decimos, debemos de planear nuestras reuniones sociales. Normalmente estas reuniones giran alrededor de un centro común, en el caso de las mujeres que hemos puesto de ejemplo, ese centro común es simplemente su amistad. Pero puede ser otra cosa, sobre todo una afición común. Un grupo de literatura, por ejemplo, en donde los miembros del mismo quedan tres veces por semana para intercambiar opiniones sobre libros; leer cuentos escritos por ellos mismos; hablar sobre sus inquietudes vitales; y por qué no, disfrutar con la mera compañía de los demás alrededor de una mesa con unas pastas y unos batidos de fresa…

Lo ideal para nuestras reuniones es que sean periódicas, a poder ser un mínimo de una vez a la semana, y siempre en el mismo sitio y de la misma forma: nos vestimos con nuestro elegante traje, compuesto por un jersey de lana de cuello alto y encima el traje que antes sólo usábamos para las bodas; salimos de casa paseando con las manos en los bolsillos; miramos tímidamente a las bellas mujeres con las que nos encontramos en nuestro recorrido, miradas que nos son devueltas; disfrutamos de la luz crepuscular de la ciudad barroca por la que hacemos nuestro semanal recorrido; llegamos al local, abrimos la puerta, y dentro nos impregnamos de las sensaciones que desprende el mismo; tomamos asiento en el oscuro local, solo iluminado por velas; y comienza una actuación de Jazz; pedimos algo mientras llegan los demás; terminamos de ver la actuación, momento en el que llegan el resto de invitados a nuestra mesa; la cantante de jazz baja del escenario y se une a nosotros para hacer un brindis común: “por la vida, por la música Indie, por el Jazz, por el estilo, por la felicidad, por la salud mental, por el amor, por las mujeres, por el arte, por la elegancia, y por los amigos…

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