Tipos de hombres y mujeres simpáticos y su atractivo

Todos los hombres y mujeres tenemos un tipo de personalidad concreta. Esta personalidad nos define, y es por encima del físico, nuestra principal fuente de atracción entre el sexo contrario. La personalidad de hombres y mujeres ha sido estudiada desde hace mucho tiempo. Para su estudio, a día de hoy se suele recurrir a una serie de “rasgos de carácter“, como la inteligencia, la extroversión, la empatía… A veces se sigue usando el modelo de “tipos de personalidad“, que hemos heredado de la teoría de los cuatro humores que dice que todo el mundo es o bien colérico, melancólico, sanguíneo o flemático. Pero en este artículo vamos a centrarnos en el modelo de rasgos, y sobre todo, vamos a atender a un rasgo de carácter que define nuestra personalidad: la simpatía. La simpatía es un rasgo de carácter entre otros, como pueda ser la extroversión o la inteligencia. Pero los rasgos mediante los cuales se estudian el carácter son muy complejos, y el propio rasgo de la simpatía tiene una complejidad tal a la hora de valorar el atractivo de una personalidad, que a veces decimos de una persona poco atractiva que es “simpática”; y otras veces decimos de una persona muy atractiva que es simpática. ¿Significa eso que la palabra simpatía, y que el rasgo de personalidad simpatía, es tan variado que hay muchos tipos de simpatías y de simpáticos distintos? Creo que así es, aunque sí digo una cosa: aunque muchas personas poco atractivas se diga de ellas que son simpáticas; todas las personas más atractivas que conozco merecen también esa misma etiqueta de simpáticos. El tema es complejo, por eso, y para darnos cuenta de que la palabra “simpatía” puede hacer referencia a rasgos de carácter muy distintos, en este artículo vamos a analizar los distintos sentidos de la palabra simpatía, y los distintos tipos de hombre y mujeres que se les da la consideración de simpáticos, y además, la relación entre la simpatía y el atractivo de una persona frente al sexo contrario y frente a los demás. Y es que, la simpatía es tan complicada, que hay muchos tipos de “simpáticos” que no son atractivos ante el sexo contrario. Aunque las personas más atractivas suelen merecer la consideración de simpáticos. En este artículo, tipos de hombres y mujeres simpáticos y su atractivo.

La simpatía y el atractivo

Lo cierto es que hay una anécdota mía que puede ilustrar un poco mejor esta temática de la relación entre la simpatía de carácter y el atractivo ante el sexo contrario. Si se la contase a mis amigos no se la creerían del todo… y es que, yo cuando estaba en el instituto, era una persona muy seria, muy esquiva, muy reservada, incluso un poco borde… Mis amigos actuales no se creerían que yo, Erik, el divertido, el espontáneo, el simpático… haya sido alguna vez así, un tío muy serio, nada bromista, muy poco abierto a los demás… Pero como digo, en el instituto yo era muy serio. En el bachillerato era la persona más tímida y más seria de todas. Pero aún así, por algún motivo que yo entonces no entendía, muchas mujeres se fijaban en mí, se acercaban a mí, intentaban ir a “explorarme” a ver qué había detrás de tanta frialdad… Yo era antipático, pero por algún motivo atraía a las chicas más que todas esas personas simpáticas de mi clase que hacían reír, que hacían bromas, que siempre estaban de buen humor. El atractivo, tanto masculino como femenino, es muy complejo, por eso ni todas las personas antipáticas son poco atractivas; ni todas las personas simpáticas son muy atractivas. La cosa es más compleja que eso. Pero eso sí: todas las mujeres que me “exploraban” en el bachillerato, todas, me decían que yo ganaría mucho si fuese un poco más simpático, más abierto, más espontáneo y divertido. Muchas me veían atractivo, pero todas de estas me decían que yo ganaría aún más en atractivo con un poco de simpatía bien entendida. Y es que… hay muchos tipos de simpatía mal entendida que te hacen menos atractivo. Por eso, y para terminar el artículo, hacemos la lista de tipos de simpatías, o quizás mejor dicho, de tipos de hombres y mujeres simpáticos y su relación con el grado de atractivo.

Tipos de hombres y mujeres simpáticos y su relación con el atractivo

Esta pequeña lista está ordenada desde los simpáticos menos atractivos; hasta los simpáticos más atractivos.

4. El hombre simpático-agresivo y la mujer simpática-agresiva. Hay personas, tanto hombres como mujeres, que parecen muy simpáticos, muy abiertos, incluso generosos y buenas personas. Desgraciadamente, hace tiempo que yo he detectado que muchas de las personas que a primera vista parecen simpáticas, abiertas, divertidas… a segunda vista son personas agresivas, violentas, dominadoras y tiránicas. Son personas que en un primer momento parecen encantadoras, divertidas, espontáneas, claras… Pero según las vas conociendo estos hombres y mujeres se van mostrando muy toscos en cuanto a respetar la sensibilidad de los demás; cada día que pasa se vuelven más conformistas, ya no sacan tanto la simpatía a flote. En lugar de eso se empiezan a volver algo tiránicos y violentos. Intentan dominar a los demás desde una situación siempre de cobardía. En el caso de que tengan enfrente a un rival de altura, ellos como las llenas, se retirarán; pero si tienen enfrente a un rival más débil, entonces ellos volcarán su agresividad hacia el objetivo de intentar tiranizar con su violencia a estas personas más débiles que ellos. Las personas que como yo hemos sido tímidas y fóbica sociales, nos hemos topado con este tipo de “simpático” muchas veces, y lo sabemos bien porque comúnmente, como nos veían débiles, intentaban abusar de nosotros, tiranizarnos… Por eso a veces los tímidos y los introvertidos, podemos llegar a huir cuando alguien se dirige hacia nosotros con grandes modales y con una espléndida sonrisa en su cara. Yo mismo alguna vez he estado a punto de agredir a algún compañero de algo que se dirigía a mí con esta sonrisa en su boca y con simpáticos modales… sospechaba que tramaba algo. Curiosamente no me solía equivocar, los tímidos a veces tenemos pánico a las personas “simpáticas” porque sabemos que detrás de esa aparente simpatía se esconde algo muy malo. Yo mismo prefiero mil veces antes a una persona inteligente que a una persona simpática. La simpatía, por sí misma, no se tiene que hacer atractiva para nada ante el sexo contrario, a pesar de los tópicos. Pero una simpatía bien entendida, sí se hará atractiva ante el sexo contrario, como en la anécdota que he contado de mí mismo arriba (a lo que hay que añadirle el hecho de que si somos simpáticos socializaremos más, y eso nos dará mayores oportunidades de ligar).

3. El hombre bufón y la mujer loca. El tipo de simpatía que nos muestran el hombre bufón y la mujer loca es una simpatía escasamente atractiva. A veces también se da el hombre loco y la mujer bufón… pero es más común al derechas. En cualquier caso, este tipo de hombre o de mujer es escasamente atractivo por sus personalidades. En el caso del hombre bufón tiene una personalidad insegura aunque sociable. Hace reír a los demás todo el rato, no es capaz de sincerarse, y al final se termina tomando todo como si el mundo fuese puro cachondeo. Detrás de esta personalidad de bufón se esconde una personalidad inmadura y quizás con problemas de autoestima, que son escondidos detrás de tanta bufonería. La mujer loca es una mujer muy activa, habladora, aparentemente simpática porque siempre está de buen humor. Pero su gran superficialidad y su conversación cargante y pesada, harían difícil catalogar a esta mujer loca como una mujer atractiva por su personalidad. Más que nada este tipo de mujer se termina haciendo muy pesada, aunque sea simpática y siempre esté de buen humor, es una mujer poco atractiva para el sexo contrario.

2. El hombre alegre y la mujer alegre. Cuando la bufonería y lo locura se reducen, entonces tenemos a un hombre más comedido, divertido, simpático, abierto, espontáneo; y a una mujer activa, receptiva, con buenas maneras y que siempre te recibe con una sonrisa. Este tipo de personalidad de hombre y mujer muestra ya una simpatía más atractiva frente al sexo contrario. Son hombres y mujeres espontáneos, decididos, abiertos a posibles relaciones de amistad y de buen trato con los demás. Son personas de buen corazón, no excesivamente generosas, pero por lo general tratan bien a las personas con las que se cruzan en su día a día. Son personas habladoras, pero incluso aunque no estén hablando, su buena honda se muestra igual, su espíritu sencillo y claro se contagia a los demás que ven en estos hombres y mujeres alegres a personas simpáticas, activas, que por lo general no se enfadan y con los que de normal es fácil conseguirlos como amigos. El gran problema del hombre y de la mujer alegre es que su simpatía sigue siendo un poco superficial, y eso los limita con el tiempo, enamoran menos y atraen menos al sexo contrario que las personas con una simpatía más profunda.,

1. El hombre simpático profundo; y la mujer simpática profunda. Este tipo de persona simpática es el más atractivo de toda nuestra lista. Estos “simpáticos profundos” son hombres y mujeres que tienen una inteligencia entre 120 y 130 de cociente intelectual (os juro que no falla). Las personas que tienen menos de 120 de cociente intelectual no tienen la inteligencia necesaria para ser profundos; y las personas que tienen más de 130 de cociente intelectual no tienen la sensibilidad necesaria para ser simpáticos. De hecho, las personas más atractivas ante el seco contrario tienen un cociente intelectual que oscila entre esta horquilla de 120 y 130. Eso es debido a que los que tienen menos de 120 de cociente intelectual no son tan inteligentes como para ser sensibles con los demás y profundos a la vez; y los que tienen más de 130 de cociente intelectual son personas de cerebros demasiado lógicos, demasiado matemáticos, que suelen fallar en cuestiones de sensibilidad, de sentimientos, de inteligencia emocional en general. No es cierto el tópico de que son más inteligentes los que tienen 170 de cociente intelectual que los que tienen 130. Simplemente puede pasar que tengan tipos de inteligencia distintos. Los grandes poetas tienen una inteligencia media siempre muy inferior a los grandes científicos y filósofos. Pero de normal, los poetas ligan siempre más que los científicos y que los filósofos (estos últimos con la friolera inteligencia de 160 de cociente intelectual de media). ¿Podemos hacer algo para que nuestra inteligencia llegue a esa orquilla de 120-130 de cociente intelectual? Sí, leer mis textos, pensar mis textos, pensar mis pensamientos… pensar ayuda a aumentar la inteligencia hasta en un 20%. O sea, si antes teníamos 100 de cociente intelectual (ya uso el CI como metarrelato mitológico…), si practicamos nuestra inteligencia, con textos como este, leyéndolos, pensándolos… aumentaremos nuestro CI. Hasta ese soñado 120 de cociente intelectual. Aconsejo dedicarlo a ello una hora al día, en vez de ir al gimnasio pues hacemos gimnasia mental… Sí, lo sé, por la tele sólo dicen que tenemos que mantener nuestros cuerpos en forma. No dicen nada de nuestras almas… Y es que así luego le resulta a Rodrigo Rato más fácil vendernos las “preferentes” de Bankia. Al sistema le interesa una ciudadanía cocida. España es un país de ignorantes porque nos han convencido de que seremos muy guays si tenemos muchos buenos futbolistas, muchos buenos cocineros, si la gente está muy sana y en forma… (no tenéis más que ver un telediario de la tele para que veáis el tipo de valores que nos inoculan esos desgraciados… y luego yo me quedo sin trabajo por culpa de estos mamones que luego encima se creen altruistas). Pero si nosotros no hacemos caso a los medios, y en vez de hacer gimnasia física hacemos gimnasia mental… eso con el tiempo conseguirá un cambio, para empezar, en nosotros mismos. Y con el tiempo, en la propia población en general. Esta crisis ha siso por encima de todo una crisis de inteligencia. Los valores nos moldean, y si esos valores son jugar bien al fútbol, hacer bien las tortillas, o tener una cara sin arrugas por medio de inyecciones de botox… pues es evidente que terminaremos siendo muy distintos a si esos valores son cosas como ser inteligentes cultos, amar a la literatura… al fin y al cabo mis artículos son literatura por encima de teoría.

Después de mi desahogo (llevo muy mal lo de estar en el paro, desgraciadamente demasiado mal), concluimos con las características de este tipo de simpatía profunda. Son hombres y mujeres abiertos, generosos, de buen trato con los demás. Tienen sentido del humor, pero sólo lo usan en ciertos momentos, cuando toca reírse. Son personas que a pesar de ser simpáticas, a veces parecen serias. Pero en esa “seriedad” ya se transmite buen rollo. No hace falta estar todo el tiempo riéndonos y siendo “simpáticos” para que los demás nos vean como atractivos. De hecho, son por lo general más atractivos esos hombre y mujeres que saben estar la mayor parte del tiempo serios pero de buen humor; y que de vez en cuando recurren al humor para echarse unas risas y para animar un poco el ambiente. Son personas que usan su “simpatía” con inteligencia. No están todo el rato de cachondeo, o con una tonta sonrisa en su boca, o queriendo hablar sin parar como si de una cotorra se tratase… Y es que, la simpatía en exceso se hace cargante y pesada. Por eso estos simpáticos profundos mezclan su simpatía con otras cosas atractivas de su carácter: su buena conversación sincera, su fina capacidad para entender los sentimientos ajenos, su capacidad para tomarse las cosas en serio y no ver en todo una oportunidad para ser simpáticos o simplemente estar de puro cachondeo. Eso sí: estas personas simpáticas profundas, aunque estén serios y “normales”, suelen desprender de su espíritu un halo de claridad, de dulzura, de delicadeza… que contrasta con ese halo negativo y oscuro que suelen desprender las personas antipáticas y que tienen mala hostia cuando están quietas y calladas. Vamos: que una persona simpática profunda, estando quieta, callada, seria; y una persona oscura y con mala hostia, estando quieta, callada, seria… en definitiva, haciendo lo mismo que esta persona simpática profunda, desprende de su alma un aura completamente distinta. Y es que no hace falta estar todo el rato pedaleando sobre la bicicleta para movernos: a veces pedaleamos; y otras veces disfrutamos de la inercia conseguida antes. La persona simpática profunda es especialista en usar esta inercia de sus momentos de simpatía para inundar todo su ser y a los demás consigo mismos. Un excesivo “pedaleo” se haría cargante y por tanto, menos atractivo… Por supuesto, se me olvidaba: aunque este tipo de hombre profundo simpático sea como su nombre indica, “simpático”, también sabe sacar las uñas y enseñar los dientes cuando la situación lo requiere, y cuando los getas intentan subírseles a la chepa. Algo de agresividad bien entendida, se hace también muy atractivo (siempre y cuando esa agresividad no te consuma a ti mismo y a todo lo que te rodea).

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  • Comments

    • Jndk dice:

      Muy bueno gracias

    • Joako dice:

      ¿Y cuándo eres del tipo ‘filósofo’ (pienso que soy ese, aunque no tan desnaturalizado como los ilustrados franceses, ¿quizá más como Nietzsche?) como le haces? Supongo que es cuestión de re-aprender.

      Saludos!

      • Erik360 Erik360 dice:

        Es curioso Joako que ayer pensaba que los “filósofos” deben de aprender un poco a desdoblarse, y ser por un lado filósofos, intelectuales, inteligentes… pero por otro, tienen que aprender a ser simplemente personas normales, animales humanos, a no comerse tanto la cabeza para hacer lo que a los demás les resulta muy fácil… Como muy bien dices, hay que “reaprender” a ser personas normales y no filósofos escindidos… que siempre es un prototipo de antiseductor (dentro de poco haré un artículo con los prototipos de antiseductores… el filósofo maldito es uno de ellos… Nietzsche, Newton, Platón…)

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