Todos tenemos defectos y virtudes para seducir

Desde hace tiempo me he dado cuenta que hay dos grandes tipos de personas y de formas distintas de valorarse:

-Están las personas que miran más sus cosas buenas, y no se agobian con los defectos que tienen

-Y luego están las personas que siempre se comparan con los demás y que se agobian mucho con sus defectos

Los primeros son esas personas decididas, extrovertidas, con iniciativa, sin miedo al “qué dirán” y sin demasiados complejos sociales. En cambio, los segundos son los típicos introvertidos, que siempre se comparan con los demás y que siempre están amargados por la imposibilidad que existe en este Universo de que halla algo perfecto.. Y como el introvertido normalmente lo quiere todo perfecto, y eso no puede ser, pues es muy común que el introvertido se amargue con esa imperfección del mundo y con esos defectos de él mismo, a diferencia del extrovertido decidido, que no suele ser tan quisquilloso y tan perfeccionista y se acepta a él mismo como es, con sus defectos y con sus virtudes. En este artículo explicamos que todos tenemos defectos y virtudes para seducir.

Optimistas y pesimistas seductores

Estos dos tipos de personalidades, las personas que miran lo positivo; y las personas que se agobian demasiado con los defectos, ilustran muy bien las diferencias mentales que existen entre los hombres. Ellos son a su vez los optimistas y los pesimitas, respectivamente.Todos tenemos defectos y virtudes para seducir Estos optimistas y estos pesimitas, a su vez, tienen ambos sus defectos y sus virtudes, por lo que ambos tienen una buena artillería con la que poder seducir al sexo contrario. Pero yo me pregunto ¿no serían más seductores los optimistas, porque siempre ven el lado bueno del mundo, a diferencia de los pesimistas que siembre ven el lado malo? Las cosas son más complicadas, yo conozco a un montón de “optimistas” que son hombres o mujeres medio tontos y que van por la vida con una sonrisa de idiota haciendo el idiota constantemente y sin ser capaces de enterarse de nada… Y a su vez, conozco a pesimistas, que son “pesimistas inteligentes” y que como son pesimistas siempre ven los problemas por adelantado evitando posibles males futuros, además de que suelen ser personas muy sensibles, delicadas, elegantes, y corteses en el trato con los demás. Como vemos no es oro todo lo que reluce, y tanto los optimistas como los pesimistas tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Nadie se debe de creer eso que oímos a veces de que los optimistas son más atractivos… ¡Es verdad cuando se trata de optimistas inteligentes, que siempre serán más atractivos que los pesimistas inteligentes! Pero muchos optimistas no son nada atractivos en absoluto, porque no tienen psicologías profundas, interesantes, fascinantes… y en cambio son básicos y superficiales.

El problema es que hay muchos pesimistas amargados que no tienen una actitud nada inteligente. Creo que un optimista inteligente surge en gran parte de un pesimista que maduró y aprendió a usar su inteligencia para ser más positivo y resultar de este modo más atractivo ante los demás. En este proceso la educación y la cultura tiene un peso muy importante. Este pesimista amargado del que hablo y que digo que no tienen una actitud nada inteligente, siempre se está comparando con los demás: si es un hombre bajito se comparará con los hombres más altos y creerá que ellos son más seductores; si tiene poco dinero se comparará con los hombres que tienen dinero y creerá que ellos les quitan a las tías; si no tiene estudios se comparará con los hombres que tienen estudios y se creerá una mierda como hombre al lado de estos otros cultos hombres; si tiene un coche peor que otro se creerá que por eso él es peor porque ha comparado su tartana con el deportivo de su vecino… ¿Por qué esta actitud del pesimista amargado no es inteligente?

Pues porque el pesimista no inteligente siempre hace la misma trampa: compara sus defectos con las virtudes de otros hombres. Pero no hace lo contrario: no compara sus virtudes con los defectos de otro hombre… De este modo, él siempre sale perdiendo en la comparación porque su cerebro le traiciona y no es capaz de ver, desde su pesimismo poco inteligente, que él como todos, tiene cosas buenas y cosas malas; y que todos, absolutamente todos, tenemos defectos, pero a su vez virtudes, y que es en el balance entre esas dos cosas, donde se decide nuestra capacidad para seducir al sexo contrario o a los demás. Quiero decir: no hay nadie perfecto, la gente seductora son aquellos que tienen un equilibro positivo entre sus defectos y sus virtudes. ¡Pero eso no significa que la gente seductora no tenga defectos! Los tienen, pero quedan atenuados por el equilibrio con sus virtudes.

Pero el pesimista no inteligente no se da cuenta de eso y si por ejemplo él tiene un amigo que es médico y que gana mucho dinero, él que a lo mejor trabaja en un burguer o no tiene trabajo, se comparará con su amigo médico en cuanto a dinero y trabajo, y concluirá que su amigo médico tiene que ser por eso mucho más seductor que él. Pero él no se da cuenta que su amigo médico es un tío muy soso, que no es atractivo, que es un quejón, que no se hace interesante… y que por eso, a pesar de tener casi 40 años no ha tenido apenas nunca novia y cuando tiene novia es una tía poco interesante que se ha ido con el médico porque este tiene dinero pero en el fondo no lo quiere… Y sin embargo, a lo mejor el pesimista no inteligente, aunque trabaje en un burger o aunque esté en el paro, es un tío interesante, atractivo, con carácter, que causa siempre revuelo entre personas del sexo contrario por su extraño atractivo varonil. Pero el pesimista inteligente no se da cuenta de eso y en vez de ser justo con él mismo siempre compara lo malo suyo con lo bueno de los demás, siempre compara sus defectos con las virtudes de otro, pero no hace lo contrario, no compra sus virtudes con los defectos de otros.

Todos tenemos nuestras virtudes y nuestros defectos para seducir al sexo contrario

Con este artículo quiero que nos demos cuenta de que todos tenemos nuestras virtudes y nuestros defectos para seducir al sexo contrario. Nadie está libre de defectos, ni físicos ni mentales. Eso sí: mi experiencia me dice que los defectos de carácter son mucho más importantes que los físicos. O sea: es mucho peor tener mala leche que estar calvo, en el caso de ellos; o es mucho peor ser una neurótica descerebrada que tener un trasero no demasiado voluminoso, en el caso de ellas. Los defectos de carácter siempre son peores que los físicos. Seguro que a los hombres a los que nos gustan las mujeres culonas, podríamos perdonar a una chica que no tuviese demasiadas carnes por esa parte del cuerpo… Pero a su vez, no la perdonaríamos que tuviese un carácter infantil e histérico. Los defectos de carácter siempre son peores que los físicos.

Y por lo demás, todos tenemos defectos y virtudes para seducir al sexo contrario, tanto en nuestro carácter como en nuestro físico. Es en el balance entre nuestros defectos y nuestras virtudes donde se decide nuestra capacidad de seducción. Yo por ejemplo he sido muy agobiado, me preocupaba por todo, yo he sido un pesimista no inteligente que se preocupaba por todo y que era muy tímido y muy retraído (defectos). Pero hasta entonces yo tenía mis virtudes: era inteligente, era sensible, tenía buena conversación y una gran capacidad de empatía y de conectar con los demás emocionalmente (virtudes). Y además, con el tiempo he aprendido a ser un optimista inteligente (muy distintos de los optimistas no inteligentes), pero yo sigo manteniendo una pequeña dosis de mi pesimismo, ahora más inteligente, que me hace adelantar problemas y así evitar futuros conflictos (por eso mismo sigo siendo una persona crítica con el mundo, como dijo Marge Simpson en un capítulo de Los Simpson en donde la anarquía se apoderó de la ciudad de Springfield: “tenía que haber regañado más“).

Pero ahora sé que los perfectos no existen, y si un hombre le parece perfecto a una tía, en cuanto la tía conozca a ese tío, en no mucho tiempo la tía verá que es un amasijo enorme de imperfecciones sobre todo de tipo mental (a ella le pareció “perfecto” por que a primer avista la gustó físicamente, la entró por los ojos, pero luego se rompió la ilusión). Todos tenemos nuestros defectos y nuestras virtudes para seducir al sexo contrario. No hay que agobiarse por que no seamos perfectos: si alguien nos gana en algo (es más guapo, es más alto, es más simpático o tiene más dinero) pues seguro que nosotros le ganamos a esa alguien en muchas otras cosas (a lo mejor somos más profundos e inteligentes, somos mejores para la convivencia, tenemos mejor conversación o simplemente la tenemos más larg… o sea…) pues eso, que corto y cierro.

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