Veintiún días respetando los horarios del sueño

Veintiún días respetando los horarios del sueñoVamos a empezar aquí una tanda de artículos de lo más interesante… Creo que muchos de vosotros habéis visto ese genial programa de Cuatro, en donde una mujer se pone un reto a realizar durante 21 días: desde comer sólo hamburguesas; hasta pasar 21 días viviendo en la calle; hasta pasarse 21 días fumando porros… Por lo general este programa tiene una visión negativa: o sea, sólo se realizan retos durante veintiún días que son negativos y que dejan a la pobre mujer con un colocón a base de marihuana considerable… Nosotros en nuestra tanda de artículos “21 días” vamos a ser más optimista, además de que yo no aguanto tanto porro y menos mezclado con alcohol… En nuestros retos a realizar durante 21 días haremos muchas cosas, pero sobre todo serán cosas claras, concisas y que nos ayudarán a mejorar nuestro día a día con pequeños hábitos, y es idea de esta tanda de artículos nos ayuden a automatizar el buen hábito que realizaremos durante estos 21 días. ¿Queda claro, nenes y nenas…? Creo que sí, no descarto en algún tiempo ponerme retos también negativos, sobre todo eso de “estar 21 día de juerga”.. pero de momento no aguantaré un reto tan exigente… De momento, en nuestro primer reto, lo que vamos a hacer es ver los grandes beneficios que tiene madrugar, que tiene respetar los horarios del sueño. Y para ello, vamos a partir de la situación contraria: que yo no madrugo, que por eso me siento más cansado, que por eso me siento más agobiado… Empezamos nuestro primer reto: 21 días respetando los horarios del sueño.

Antes de veintiún días respetando los horarios del sueño…

Bueno, lo malo de esto es que me toca meterme en mi vida personal…. En fin, como no tengo trabajo pues tengo unos horarios lamentables: me levanto a las cinco de la tarde; me acuesto a las seis de la mañana… Es cosa del “no hacer nada” del paro, que terminas con unos horarios espantosos y que no sientan nada bien al organismo. Y no sientan nada bien al organismo porque somos animales diurnos, vivimos de día y dormimos de noche. Se ha constatado que la gente que trabaja de noche (policías, panaderos, vigilantes,…) vive de media hasta veinte años menos que los que tienen un ritmo de sueño normal. Además, el sol nos “pone en hora” dos veces al día: una cuando nos levantamos, y nuestro hipotálamo detecta los primeros rallos del sol después del sueño; y otra cuando anochece, y el hipotálamo detecta los últimos rallos del sol antes de la noche. Todo eso hace que nuestro cerebro funcione mejor. Pero digamos cómo me encuentro antes de haber estado estos 21 días sin cumplir los horarios del sueño:

-Esto algo ansioso, siento que me corre prisa por vivir.

-Veo el futuro algo oscuro, debido a que creo que no tendré una oportunidad laboral en mucho tiempo.

-Estoy más acobardado que de costumbre, me asusto de los perros de la calle…

-No soy capaz de disfrutar del todo de esas “pequeñas cosas”, me cuesta hasta disfrutar de la comida.

-No rindo lo suficiente en mis actividades, desde escribir este blog hasta buscar trabajo o hacer deporte…

-Siento que la vida se me escapa sin aprovecharla, y que no logro ser feliz en el día a día…

-Siento que los días son muy cortos y que las semanas pasan volando como horas, además de que no disfruto lo que debiera de la vida.

En veintiún días la segunda parte de este artículo…

Bueno, pues a partir de ahora, de hoy mismo, voy a respetar los horarios del sueño: me levantaré a las 10 y 30 de la mañana, 11 como mucho (sí, se que no es un madrugón…); y me acostaré a la una y media de la noche (sí, se que es algo tarde…). En veintiún días veré si mis problemas de ánimo que he detallado arriba se solucionan en parte. Por supuesto que no podrán solucionarse todos, porque el estrés de las perspectivas laborales sigue ahí y eso no se soluciona respetando los horarios del sueño. Pero en veintiún días nos veremos en la segunda parte de este artículo, y veremos cuanto a mejorado mi ánimo. Por supuesto, esta es una buena forma de animarse a hacer esas pequeñas cosas que sabemos que nos hacen más felices, pero que a su vez nos cuestan. Lo de los veintiún días fumando porros nos va a dejar demasiado colocados… así que de momento empezamos flojitos. ¡Nos vemos en veintiún días!

 

Casi seis meses después… Me olvidé de este artículo, llevo mucho tiempo teniendo unos horarios de dormir más normales. Con eso, tengo que decir que me muestro más animado, más vivo, más feliz incluso… Quizás tener unos horarios de sueño normales y diurnos no sea una panacea contra problemas más graves que tenemos de fondo. Pero no hay duda de que ayuda a la felicidad, de que estás más animado, mejor, con más tiempo por delante para aprovechar el día…

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